matata, gorda enfema de mierda
En Argentina y en otros países, se han dado movimientos homofóbicos, peleando el hecho de que nosotros, que tenemos una orientación sexual distinta o una identidad divergente, podamos casarnos, adoptar o incluso parpadear. Llega un punto en que esta situación cansa, enoja y frustra. ¿Quién se cree esa gente?
Y si bien ellos expresan su opinión, a pesar de lo incongruente que es, vale, yo la respeto. Pero ahora te hablo a ti directamente, homofóbico:
Respeta la nuestra. La mía. Esta es la mía. Te lo voy a decir así de fácil. Estoy harta de gente como tú hable de nosotros. Gente hueca, con falta de educación, que fundamentan su discurso de odio en un libro que se escribió hace mil años o en tradiciones retrogradas, estúpidas y clasistas. En represiones sin ningún valor moral. Me importa poco de donde fundamenten su discriminación o su irrespeto. ¿Con qué autoridad se dan el lujo de discutir si me puedo casar, si puedo adoptar o no, si me aceptan o no, si tengo o no derechos, si tengo seguro social o si puedo salir a la calle como se me da la gana con quién se me da la gana?
¿Con qué derecho? ¿Quién se los dio? ¿Tú me vas a decir a mí a lo que tengo derecho según tu opinión?
Tú, que nunca tuviste que sentirte mal o extraño porque no te gustaba lo mismo que a tus amigos. Tú, que no tienes que lidiar con gente intolerante que te grita cosas por la calle por ser diferente. Tú, que no tienes que cuidarte de que te vean cuando quieres agarrar de la mano a tu pareja o darle un beso. Tú, que no tienes que soportar que tu familia te haga a un lado cuando les cuentas que no te gusta lo que se supone que te debería gustar. Tú, que no tienes que soportar las miradas de odio de la gente cuando se enteran de uno solo de tus gustos.
¿Tú vas a dar tu opinión y vas a decidir por mí, por mi futuro, el de mis hijos, el de mis amigos, por el de las personas que no tienen voz y les da miedo hablar?
Yo no voy por la vida organizando marchas por personas que no leen, que no se informan, que son ignorantes. Creo que eso seria mucho más justificable y productivo. Hacer movimientos contra personas incultas para promover que estudien y se preparen. Quizás, así este país no estaría como está.
Te invito a ti a que, en lugar de estar tomándote el tiempo de criticar o de luchar contra algo que, te juro, no has terminado de entender, inviertas tu energía en preocuparte en cómo darle una mejor educación a tus hijos, cómo enseñarles a ser felices, cómo querer a la gente o haz algo para mejorar tu vida. O piensa como actuarás el día de que te enteres, porque seguramente te enteraras, de que un hijo, amigo, sobrino, hermano, padre o pareja son gays. Intenta ser feliz, deja de molestarlos.
Espero que cuando te mueras seas muy feliz en ese paraíso que te han prometido todos estos años o que cuando te duermas lo hagas tranquilamente sabiendo que tú, homofóbico, estás fomentando la violencia, la agresión y el bullying. Estás dejando cicatrices en mucha gente. Emocional y físicamente. Hay agresiones por todos lados contra gente que no hace más que vivir. Hay gente que se mata por tu culpa, que es asesinada y torturada. Y todo esto se provoca apoyando ese tipo de ideas retrogradas, estúpidas.
No hay que tener miedo, eso es lo que hace débiles. Seamos fuertes; No hay que dejarse humillar por nadie más.










