Fui a besarte y me empujaste. Sin mirar atrás, me fui. Quizá ya no quiero esperar más, quizá prefiero ocultar mi llanto y resignarme, que tristeza.
Me dices que sabes, que sientes, que viste… ¿Por qué veo otra cosa en tus ojos? Después me lo haces saber, pero ¿es lo mismo? Es una vajilla rota que se vuelve a armar por encima, ni siquiera es algo que parezca estar bien. Es lo que es. Supongo que sabes lo que es, y yo tengo que tragarme eso cada noche.
Me dices que chocan, que chocas. Dejemos las indirectas. Yo también choqué y no pienso reprimirme más solo para mantenernos en paz. Te fuiste, y no creo que bese tan mal. Duele más saber que no fue por eso tu brusco gesto. No hay reclamo, pero me estoy acabando. ¿Qué vamos a hacer? No respondas.
¿Cómo te digo que no te acabes nunca? Y que, si desaparezco, me busques cuando estés en otro cuerpo. Se me ven los huesos, pero me siento pesada. Quizá tú me ves completamente distinta y yo no puedo hacer nada. Me resto para que tengas de sobra, y aun así, sigo siendo un hueso. Sí, me cuesta trabajo soltar e imaginar todo distinto.
¿Estaremos a la defensiva? No eres tan sabio(a) como crees, siempre analizando, sintiendo que eres superior, más inteligente. Creo que no aplicarías lo mismo en otras circunstancias. Teniendo en cuenta muchas situaciones, ha sido intuitivo para mí reconocer ese trato.
Y ¿cómo te explico que ni yo sé exactamente dónde me rompiste? No quiero sucumbir a eso ni desmoronarme más. No me digas que lo sientes, muéstrame que sientes, qué harás, si cambiarás algo significativo y exclusivamente para ti, por ti. Si lo veo, pensaré que tal vez sea posible con todo lo demás.
¿Será? Es algo que me pregunto, pero tú eres tú y quizá yo apenas te estoy conociendo ahora. Tal vez necesito otra primera cita contigo, porque no logro entender lo que me dices. Salúdame como la primera vez y ríe sin esperar lo mismo una y otra vez. Olvida mi ser, pues ya está muy quemado en ti.
Quisiera que olvidaras muchas cosas de mí. Te amo mucho, pero quiero que volvamos a gustarnos. Siento que a veces no nos disfrutamos del todo. Sé de tu amor, ni lo dudo, pero me refiero a las mil y un emociones y sentimientos que nos tenemos.
La noche, la mañana, el día, la madrugada… ¿Tristeza? Solo me la quito con algo banal. Ya está. La noche de luna llena quedó vacía, en la palma quedó. Pero es porque estaba triste por todo lo que pasó contigo.
¿Me rompiste el corazón? ¿Tristeza? Mi amor quedó en la palma de mi mano, lo dejé en una noche de luna llena sobre una pieza blanca que ya no es tan blanca. Un trazo triste por ti. La última lágrima que lloré siempre será por ti. Y lo peor es que ni yo sé dónde me rompiste… ni tampoco pienso que bese tan mal.