↳ @entredosmundos
↳ 𝗦𝘂𝗰𝗲𝘀𝗼 𝘀𝗶𝗺𝘂𝗹𝘁𝗮́𝗻𝗲𝗼.
⠀⠀⠀⠀⠀❝ 𝑉𝑜𝑦𝑒𝑧 𝑐𝑜𝑚𝑚𝑒𝑛𝑡 𝑢𝑛𝑒 𝑠𝑒𝑢𝑙𝑒 𝑏𝑜𝑢𝑔𝑖𝑒 𝑝𝑒𝑢 𝑡 𝑑𝑒́𝑓𝑖𝑒𝑟 𝑒𝑡 𝑑𝑒́𝑓𝑖𝑛𝑖𝑟 𝑙'𝑜𝑏𝑠𝑐𝑢𝑟𝑖𝑡𝑒́. ❞
Echaba mucho de menos la tranquilidad que se respiraba en los bosques de Chamonix. La madrugada del día anterior Elodie había aterrizado a pocos kilómetros de su pueblo natal. La decisión de pasar la única semana que tenía de vacaciones con su familia lo había planeado esa misma semana. Necesitaba un respiro y qué mejor lugar para perderse que aquél montañoso lugar.
La cena había estado exquisita. Una última pieza de pollo asado con olor a hiervas se encontraba en el centro de la mesa, junto a ella, una fuente gigantesca con puré de patata que había sobrado para alimentar a todo un ejército y por último, una bandeja con varios tipos de verduras de la zona. Helena tenía un don a la hora de elaborar las comidas, siempre preparaba en grandes cantidades, como si estuviera esperando que llamaran a la puerta personas hambrientas en busca asilo y algo que llevarse a la boca. Aún así Elodie prefería reservar parte de su apetito para el postre.
Cuando la cena ya había terminado, decidió volver a visitar los bosques por los que correteaba cuando era pequeña. Echaba de menos la sensación de libertad que no podía obtener en Seúl.
Con una atención aguda, Elodie enfocaba su mirada en el rostro sereno de su presa, un majestuoso venado que se movía con gracia entre la densa vegetación del bosque. Cada músculo de su cuerpo se mantenía tenso, listo para el momento decisivo que se aproximaba. De repente, un sutil aroma a jazmín invadió el aire, interrumpiendo la calma del entorno. Elodie, sorprendida por esta intrusión en su concentración, experimentó un fugaz instante de distracción. Sin embargo, con determinación, apartó de su mente la tentación olfativa y se concentró nuevamente en su objetivo. Sus sentidos, ahora agudizados por la breve interrupción, se reorientaron hacia la caza que tenía entre ceja y ceja. Con cada paso calculado, continuó persiguiendo al venado a través del intrincado laberinto de la vegetación, decidida a no dejarla escapar.
Antes de lanzarse hacia su presa, Elodie divisó en la distancia la silueta de una mujer. Su cabello oscuro ondeaba al viento, contrastando con su tez pálida, mientras un intenso aroma a jazmín flotaba en el aire a su alrededor. La presencia de esta misteriosa figura desapareció como si se hubiera evaporado. Podría decir incluso que había podido distinguir unos ojos avellanados que la miraban con espanto. ¿Sería parte de los episodios de neblina que había experimentado estas últimas semanas?
Ya podía sentir cómo sus uñas afiladas le rajaban la piel y se abalanzó sobre ella probando su sangre de nuevo, el venado francés es uno de los mejores. En ese instante el momento a jazmín desapareció.
Cuando Elodie concluyó su jornada de caza y emprendió el camino de regreso a casa, se sumió en una profunda reflexión sobre los recuerdos de su infancia en aquellos mismos bosques. Sin embargo, una sensación de desencanto se apoderó de ella al darse cuenta de que las imágenes ya no eran tan nítidas como antes. Echaba de menos la capacidad de percibir con claridad cada contorno y forma de aquel lugar que una vez llamó hogar.
La frustración se apoderó de Elodie al comprender que sus recuerdos ya no se manifestaban con la misma intensidad. No podía evocar los paisajes con la misma vivacidad de antaño, y esto la llenaba de rabia. Le entristecía no poder captar los detalles que tanto disfrutaba observar: los matices de los colores de las flores, la majestuosidad de los árboles. Todo parecía distorsionado ahora, como si las figuras se desvanecieran o se transformaran ante sus ojos.
A Elodie le resultaba especialmente doloroso no poder apreciar la belleza de su entorno con la misma claridad de antaño. La incertidumbre sobre lo que había ocasionado esta alteración en su percepción la atormentaba, dejándola sumida en una profunda melancolía mientras avanzaba por los senderos familiares hacia su hogar.