ANTIHELMÍNTICOS VETERINARIOS: ¿Un problema de salud pública?
Convivimos con perros y con gatos. Llevan collares antimosquito y son desparasitados internamente con regularidad pero, ¿hemos pensado alguna vez que esos compuestos son excretados en parte por la piel (en el caso de la desparasitación interna), o ya están ahí, y que podemos entrar en contacto con ellos? ¿puede eso suponer un problema?
Las ivermectinas son un compuesto antiparasitario muy eficaz contra helmintos, sobre todo nematodos, y contra algunos artrópodos ectoparásitos. Es considerado un fármaco bastante seguro, ya que en los animales en los que suele ser usado, la dosis clínica es 10 veces inferior a la dosis a partir de la cual comienza a producir efectos nocivos para el organismo. A su vez, este antiparasitario es usado en nuestras mascotas (perros, gatos, etc.) para la eliminación de garrapatas o pulgas, y son usadas en nosotros para la eliminación de piojos, para la desinfestación de pulgas, para el tratamiento de filariasis, etc., pero ¿realmente, pese a ser un producto de uso bastante común, es seguro?, ¿existe alguna posibilidad que por contacto con nuestras mascotas o en algún tratamiento para nosotros, por vía cutánea u oral, éste compuesto sea capaz de producir efectos adversos?
González-Canga y colaboradores, en el 2010, realizaron una revisión de los diferentes trabajos que se habían realizado al respecto, y en ella basaré este pequeño ensayo (1).
En primer lugar cabe distinguir entre exposición aguda a la ivermectia o exposición crónica. En la exposición aguda, este compuesto parece poseer una DL50 en animales de laboratorio (rata, ratón y conejo, con aplicaciones cutáneas y orales) comprendida entre 15-660 mg/Kg (Fig. 1). La dosis terapéutica para los animales domésticos (vacuno, porcino, canes, etc.) oscila entre 0,006-0,5mg/Kg. Es por ello que, en aplicaciones puntuales o aplicaciones cortas, no es considerada una sustancia peligrosa (salvo algunas excepciones).
Fig. 1. DL50 de la ivermectina para diferentes mamíferos usados comúnmente en laboratorio
En cuanto a la exposición crónica, la cuestión es distinta. Se ha observado que es un potente teratógeno en estadios tempranos del desarrollo embrionario. Así, se ha visto que ingestiones diarias de ivermectina (0,6mg/Kg en ratones, 10mg/Kg en ratas y 4,5mg/Kg en conejos) provocan un incremento en la incidencia de paladar hendido y labio leporino como demuestran Burkhart y sus colaboradores (2). También se ha observado un incremento de la incidencia de la mortalidad de neonatos a partir de 0,4mg/Kg en ratas. En este estudio, en concreto, se administró oralmente una batería de dosis de ivermectinas a ratas. Estas dosis variaban entre 0,05-3,6mg/Kg. La mortalidad se estudió desde el nacimiento, hasta los diez días de vida de los neonatos. Parece que tiene mucha importancia en este proceso de mortalidad la formación de la barrera hematoencefálica. Además, de aquellos que sobrevivieron, se observó que los neonatos perdieron peso en comparación con los grupos de control. Parece que este efecto estuvo mediado por la ingesta de ivermectinas del neonato a través de la lactancia. Todas estas conclusiones fueron extraídas por los autores de una revisión hecha por Lankas y colaboradores (3).
imaginemos la siguiente situación: un progenitor con un/a hijo/a que llega infestado de piojos. La madre está embarazada. ¿Qué dosis de ivermectina es segura para el niño y para el feto en gestación? Aquí hay que tener en cuenta la dosis por peso que se administra al niño/a, la dosis que puede llegar a recivir el progenitor y la dosis que, una vez aplicada al hijo/a, pueda volver hacia la madre por contacto
Imaginemos otra situación: una infestación por parásitos intestinales de una mascota y una mujer gestante. La misma pregunta ¿Qué dosis es segura, tanto para el animal, como para la madre y el feto en desarrollo?
González-Canga, A., et al. Seguridad de la ivermectina: toxicidad y reacciones adversas en diversas especies de mamíferos; Safety of ivermectin: toxicity and adverse reactions in several mammal species. Rev. MVZ Córdoba, 2010, vol. 15, no 2, p. 2129-2137.
Burkhart Craig N., et al. Ivermectin: an assessment of its pharmacology, microbiology and safety. Veterinary and human toxicology, 2000, vol. 42, no 1, p. 30.
Lankas, G. R. et al. Effects of ivermectin on reproduction and neonatal toxicity in rats. Food and chemical toxicology, 1989, vol. 27, no 8, p. 523-529.