┊✿┊« enchanté »
‣ privado
‣ jeudi, le 7 décembre 2017
‣ 22:00 p.m.
⌈ 🏰🎆🗼 ⌋ en el château de lefleur.
#AutumnEquinoxVeela
#MarkSon #Jark #HeirsCouple
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。flawless
La noche había sido agitada desde que los invitados llegaron; ¡Joan apenas y tenía tiempo de pensar! Cuando parecía que podía relajarse con una copa –de campaña, en la que perfectamente había disimulado la cerveza que tanto había añorado desde el inicio de la velada– una veela llegaba para llamar su atención sobre diferentes situaciones semi-urgentes que el veela tenía que resolver tan rápido como podía. No fue sino hasta que Xayah le hizo una pequeña llamada que el descendiente Lefleur se acomodó como pudo el traje, permitiéndole al hada arreglarle el cabello.
Estaban allí, ¡los Onisse! Le había pedido a su prometido que invitase a sus padres… quería presentarse de manera adecuada. Recordaba el no-tan-exitoso encuentro entre su madre y la ajena… lo difícil que eran las cosas con él siendo un mestizo. Sin embargo, ¿serían las cosas mucho más sencillas ahora que su sangre ya no era «sucia»? Suponía que no, ya que veela puro no era lo mismo a mago puro.
Debía admitirlo, parte de él había deseado llegar en uno de los caballos llenos de flores con pedrería y bajar en un elegante movimiento donde recalcase su ascendencia… sin embargo, tenía que ser prudente e inteligente, y eso representaba poner los pies en la tierra: presentarse ante los padres de su prometido con la cabeza bien alta, pero la humildad ante todo.
Fue así que se ciñó un poco los ropajes para cuidar su esbelto cuerpo del frío, preguntándose si no se veía demasiado «afeminado», ¿eso sería incorrecto? Probablemente. Apretó sus labios ligeramente; vaya que se había quedado pensando de más, aquella era una de sus maldiciones… sin embargo, antes de que siquiera estuviese preparado, llegó ante el trío de Onisse, su prometido y sus padres. Sintió las mejillas moteadas colorearse… esperando que no pensasen que se trataba del alcohol, ¡mejor por el frío! ¡Sí, se sonrojaba por el frío! Ah, aquel coraje-líquido no estaba resultándole—. Bonsoir… bienvenue. —les saludó con un tono de voz calculado… ¿nervioso? Más que nunca, ¡demasiado! Pero educado, con sólo un leve deje de alegría. ¿Nervioso? ¡Muerto de miedo! Ni siquiera la audiencia de veelas le tenía así, y eso ya era decir mucho.
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La relación con sus padres aquellas semanas había estado bastante tensa, su constante insistencia en mudarse a Rusia y por ende transferirse a Koldovstoretz no era una opción para él, además de que seguía sin comprender del todo el motivo para cambiarse, no faltaba demasiado para graduarse y le parecía una pérdida de tiempo cambiarse, sumando el hecho de que ni siquiera conocía a sus abuelos maternos, salvo unos vagos recuerdos de su infancia.
Por esa razón, es que al recibir la invitación de su prometido no había considerado siquiera llevar consigo a sus padres, aunque ante la petición de Joan no había podido negarse.
Así es como en ese momento se encontraba frente al château de Lefleur, acompañado de sus padres, estaba ansioso por ver a Joan, pero no sabía que esperar de su madre específicamente…
Una vez entró al vestíbulo su mirada se paseó sobre los grandes y llamativos ornamentos que decoraban la habitación, era grande, majestuoso… hermoso, nunca antes había estado en un lugar como aquel, al menos no que recordara; su mirada se posó entonces sobre una figura conocida, su prometido, la sonrisa del animago apareció, grande y luminosa, sin embargó notó que la mirada de su prometido iba dirigida hacia sus padres, al mismo tiempo que podía ver las mejillas del veela teñirse. ¡Estaba sonrojado!, ¿estaría nervioso?...
—Спасибо… —Escuchó una voz femenina que conocía perfectamente, por lo que Elían susurró un “Gracias” a su prometido, que era lo que le había querido decir a su prometido.
—Buenas noches, gracias por la invitación, joven Lefleur. —Comentó esta vez su padre en una voz amistosa, por lo que Elían no pudo sino sentir un poco de alivio, sabía que su madre no estaba del todo feliz porque estuviese comprometido con un veela, aunque le tenía profundo aprecio a aquella especie.
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El veela respiró con cierta inquietud; era obvio que su suegra no tendría una reacción sumamente positiva, sin embargo, el padre de su prometido era otra historia, haciendo que el veela pudiese relajarse un poco. Era… difícil, lo entendía; estar prometidos aún cuando el menor era menor de edad… su estadía en el colegio y otros tópicos de los que Joan no tenía conocimiento alguno, por lo que hizo una reverencia cuidando las flores y piedras preciosas de sus condecoraciones, sin que el hecho fuese demasiado obvio.
— Insisto que me llamen Joan, s'il vouz plaît. —aclaró con un amplia sonrisa que iluminaba el rostro moteado; después de todo, nervioso o no, agradecía demasiado a aquellas personas el hecho de que trajesen al mundo al amor de su vida… les debía todo, pero decirlo parecía inapropiado. En lugar de ello, intentó hablar, sin tanta familiaridad como él sentía, pero que claramente no era mutuo—. ¿Han pasado ya a sus habitaciones? ¿Probado el buffet? Hay un pot-au-feu sumamente rico en este clima, unas tartalettes con frutos muy frescos y como es casi Navidad prepararon bûche de Noël, y… —el veela se dio cuenta que había comenzado a hablar y hablar sin dejar que los contrarios siquiera hiciesen comentario alguno, siento entonces que hizo una pequeña y educada reverencia—. Désolé… —se disculpó casi de inmediato, mientras Xayah observaba con fijeza a los contrarios.
Ella, como las veelas, sabían cosas que la pareja de herederos desconocía, y la mirada de la sagaz criaturita se había fijado en la mujer, observándola casi de forma calculadora, como si viese a través de ella… «sabiendo».
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Le dedicó una pequeña sonrisa a su prometido buscando reconfortarlo, sabía que su madre no era precisamente fácil de tratar, pero Joan se esforzaba por ello, además verlo sonrojado y nervioso era algo adorable para el animago.
—Ir… Sophia, un placer Joan. –Escuchó decir a su madre en un tono cortés y distante, haciendo que el prefecto torciese un poco los labios, seguido la presentación de su padre…—Leonard. —Avanzó hacia donde estaba Joan, separándose de ambos para tomar la mano del veela, amaba la familiaridad que éste tomaba al hablar, además le parecía un gran anfitrión, estaba seguro que sus padres lo argadecerían.
—No hay cuidado, Joan. —Respondió su padre con una sonrisa en tanto colocaba su mano sobre el hombro del veela, palmeando éste un poco para después entrelazar sus dedos con los de su mujer y dedicarle una mirada calma. —No hemos pasado a nuestras habitaciones pero lo haremos pronto y sobre la comida ¡estaremos entusiasmados por probarla tod-…! —¿Elían estará en otra habitación, verdad? —Interrumpió Sophia en una voz casi demandante, sabía que no debía… que no era su lugar pero era inevitable para ella al verse en dicha situación, y permanecía ajena a la mirada del hada que acompañaba a Joan.
—Si, mamá. —Respondió Elían en una casi forzada sonrisa. —Tendré una habitación... —Por supuesto, eso no lo sabía pero lo ultimo que deseaba era seguir con la actitud que tomaba su madre. Entrelazó sus dedos con los de Joan, quizás sería mejor decirle el porqué de aquella actitud y de la discusión entre ambos.
{ #Off: About Sophia: https://goo.gl/XuDx4X }
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Era una situación solemne y, claro, incómoda; no había sabido qué esperar, si
la idea que Sophia tenía de él cambiaría o no, quizá había sido por ello que no se desilusionó ante el trato tan repelente que le dio, sonriéndole con sinceridad. Estaba acostumbrado; era una sensación similar a la que las veelas le dieron al llegar a la Sociedad, cuando aún era un mestizo; algo que
había cambiado tremendamente en poco tiempo, pues ahora era unánime el
hecho de que ellas lo seguirían como el líder de las veelas francesas—. Enchanté. —respondió con educada deferencia cuando se dirigía a la madre de su prometido, quien evidentemente no lograba encontrarse cómoda ni en su cercanía ni en el sitio. Por un momento, Joan se quedó meditando si aquello en verdad había sido una buena idea o no… pero intentó apartar esas ideas de su cabeza conforme atendía a Leonard.
Estaba pensando en una respuesta para él cuando la mujer interrumpió de aquella forma que las moteadas mejillas de Joan se incendiaron a más no poder, resplandeciendo con un tono exageradamente rojizo, que esperaba no fuese evidente ante la oscuridad de la noche—. Su propia habitación. —mintió con absolutamente todos los dientes, pues el plan era que el menor tuviese una habitación… pero ambos herederos eran incapaces de dormir lejos del otro, mucho menos cuando se trataba de la primera ocasión en que, dada la inmensidad de la edificación, no tenían que mantenerse acallados. ¡Era la primera vez desde que se conocían! Iba a hacer un año desde entonces, y aunque habían consumado… bueno, ni las habitaciones de leones, ni el salón de menesteres, ni el invernadero, ni su hogar en Los Ángeles, ni ninguno de los lugares donde habían yacido habían podido escucharles a todo pulmón. Joan estaba más emocionado de lo que admitiría, mucho menos frente a sus padres.
La mano de su prometido con la suya no ayudó a disipar aquellos pensamientos, sonriendo con ganas mientras ceñía sus dedos y los enlazaba delicadamente. Eran almas gemelas, ¿qué importaba el resto y cómo había podido siquiera darle atención? Lo único que la merecía, sin dudas, era ese cosquilleo que el menor le dio, sin mirar al maravilloso espectáculo de luces que apareció ante ellos, porque para Joan no había nada más luminoso y hermoso que Elían. Suspiró de gusto, estirándose sin pensarlo para besarle la barbilla con intimidad y confianza… volviendo la atención a los padres de su prometido casi al instante, mientras ponía una vergonzosa pero digna sonrisa—. ¿Me permiten acompañarles a sus habitaciones o al banquete? Sería un honor para mí.
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¿Acaso el hecho de que fuera su prometido, no era suficiente para que dejara de comportarse de esa manera? Le parecía frustrante ese aire de superioridad que tenía su madre hacia el veela, ya no sabía si el haberlos traído había sido lo correcto… No era la primera vez que la veía adoptar esas actitudes, por esa razón había optado por no llevarlos consigo, sin embargo, sabía que tarde o temprano Joan los llegaría a conocer.
La mano de Elían permaneció enlazada con la de su prometido, apretando suavemente sus dedos, después de que había respondido a la pregunta de sus padres el animago no pudo sino sonreír para sus adentros al ver el rostro rojizo de su prometido, y es que para él no había nada más lindo que el veela, y aunque Joan lo había secundado sabía que no iba a permanecer mucho tiempo en “su habitación”, encontraría de una u otra forma la manera de ir hasta donde dormía Joan, no era ningún secreto que se necesitaban el uno al otro…
El beso sobre su barbilla le había tomado por sorpresa y su sonrisa se había ensanchado por ello, importándole poco el hecho de que estuviesen frente a sus padres y sin ver sus expresiones. La sonrisa de Joan lucía tan luminosa, sólo deseaba que pudiese hacer a un lado las acciones de su madre y no les tomara importancia.
-¡Claro, estaríamos encantados, Joan! –Respondió Leonard con una gran sonrisa mientras tomando la mano de su esposa se acercaba a la joven pareja, por el contrario de Leonard, Sofía había permanecido un tanto estática por un momento, para después sostener la mano de su esposo de la misma forma. –Nos gustaría conocer el banquete… -Aclaró la rusa. -¡Oh!, por supuesto… la comida que mencionaste sonaba maravillosa. –Comentó el americano con una sonrisa, quien había tomado un poco más de familiaridad con el veela al igual que éste.
-¿Vamos, Joan? –Dijo el animago hacia su prometido con una pequeña sonrisa tirando suavemente de su mano hacia el frente, no tenía idea alguna sobre donde se serviría el banquete, pero de alguna forma le emocionaba estar ahí, ¡el lugar era inmenso!, quizás pedirle a Joan que se lo mostrase no sería mala idea después de todo.