WHAT IF?
Tenía por costumbre desnudar la caja de cigarrillos, estrés postraumático les decía, no es fácil superar la pérdida de uno mismo.
No iba a volver a ser el de antes, tampoco esperaba que el pasado tocara mi puerta para volver a jugar las cartas.
Como un pintor abstracto dibujaba las líneas de mi vida de manera inextricable y culpaba al tiempo de haberme enmarcado, echándome a un lado del paisaje más bello que había observado.
Tarde aprendí que a la culpa también se le puede acorralar en la esquina del ring y fui a pedirle el fin de esta absurda pelea, aplacada con un beso de esos que describe Juan Luis Guerra.
Pronto volvimos a gritarle al mundo que éramos unos sin techo, que preferíamos quedarnos mirando las estrellas aún cuando llovía fuego.
Ella no se merecía que la quisiera normal, se merecía que la quisiera distinto.
Y así me hubiera gustado que fuera, pero cuando la encontré para pedirle el fin de la guerra permaneció inmóvil con sus cascos puestos, sabía que por mucho que le hablara no iba a escucharme.
Y aunque entre tú y yo sobrara solamente una ’y’ para poder ser tuyo, tus ojos ya no decían nada. En ese momento entendí, que por más que se quiera el fuego no se puede juntar con el agua.
- Isaac Mart.














