¡EstremĂ©cete con el muelle deseo de la luz ! ¡Oh hombre !¡Oh, tĂş, hombre !. ¡Ven corriendo desde la noche de Pan !¡Io Pan ! ¡Io Pan !¡Io Pan ! ¡Ven a travĂ©s del mar desde Sicilia y Arcadia ! ¡Vagando como Baco, con faunos que te acompañan y ninfas y sátiros que te guardan, sobre un asno blanco como la leche, ven a travĂ©s del mar a mĂ, a mĂ, ven junto Apolo, en traje de novia (pastora y pitonisa). Ve junto a Artemisa, calzado de seda, y lava tu blanco muslo, oh, bellĂsimo Dios, entre la luna de los bosques, sobre el marmĂłreo monte, en la aurora surcada de hoyuelos de la ambarina fuente! Sumerge el pĂşrpura del rezo apasionado en el sagrario carmesĂ, en el lazo escarlata el alma que se sobresalta en una mirada azul, al observar los gemidos de tu exuberancia, a travĂ©s de la espesura del matorral, del nudoso tronco del árbol viviente, que es espĂritu y alma, y cuerpo y mente… ¡Ven a travĂ©s del mar, (¡Io Pan !¡Io Pan !) Dios o Diablo, a mĂ, a mĂ ! ¡Oh, tĂş, hombre!¡oh, tĂş, hombre ! ¡Ven con trompetas que suenen estridentes sobre la colina ! ¡Ven con tambores que murmuren por lo bajo desde la fuente! ¡Ven con flautas y gaitas !. ÂżNo estoy maduro ?. Yo, que aguardo, sufro y lucho con aire que no permite a las ramas abrigar mi cuerpo, cansado de abrazos vacuos, fuerte como un leĂłn y aguzado como un áspid… ¡Ven, oh, ven ! Me encuentro torpe a causa de la solitaria lujuria del poder del diablo. Mete tu espada entre los mortificantes grilletes, tĂş, que todo extingues, y todo creas, dame el signo del Ojo Insomne, y el exaltado augurio del áspero muslo, y la palabra de insensatez y misterio. ¡Oh, Pan ! ¡Io Pan !. ¡Io Pan !¡Io Pan ! Me he despertado entre los anillos de la serpiente, el águila me fustiga con garras y pico ; los dioses se apartan : las grandes fieras se acercan, ¡Io Pan ! He nacido para morir en el cuerno del Unicornio. ¡Yo soy Pan ! ¡Io Pan ! ¡Io Pan Pan ! ¡Pan ! Soy tu compañero, soy tu hombre, el macho de tu rebaño, soy oro, soy dios, carne de tus huesos, flor de tu vara. Con pezuñas de acero, corro sobre las rocas, inflexible, de solsticio a equinoccio Y deliro ; y entre delirios estrupo y desgarro eternamente, en un mundo sin final, enano, doncella, mĂ©nade, hombre, por la voluntad de Pan. ¡Io Pan ! ¡Io Pan Pan ! ¡Pan ! ¡Io Pan !. Aleister Crowley













