Lo acontecido en algunos municipios, como en el caso de Colipa, evidenció la poca seriedad que se le presta al Plan Municipal de Desarrollo y que son una propuesta que hace un Ayuntamiento donde se contemplan acciones para el desarrollo del mismo es decir toda la operatividad y acciones de gobierno que tienda a mejorar al municipio en todos los órdenes e identificar objetivos e implementar las estrategias en base a las fortalezas y debilidades y como meta el progreso y bienestar de un municipio. Se supone que debe ser un documento fundamental, serio, elaborado con el pleno conocimiento de las necesidades de los municipios es decir que quien lo elabora debe tener la visión de desarrollo pero en la práctica no es así, la gran mayoría de munícipes, hacen esa delicada encomienda a empresas dedicadas a tal fin pero que finalmente no tienen el conocimiento pleno de las necesidades y al plasmar los objetivos no lo hacen de manera objetiva, totalmente fuera de la realidad con lo que se demuestra que dicho documento es uno más para cumplir con el requisito pero de antemano se sabe que no se cumplirá y es que muchos objetivos son a largo plazo y que requeriría que hubiese continuidad en los programas de obra y acciones en los Ayuntamientos, cuestión que no es así ya que cuando llega un alcalde muchos buenos proyectos se truncan por aquello del celo político, otros se inician y que correrán con la misma suerte, es decir no hay planeación a largo plazo, un error que debe subsanarse para que haya continuidad en aquello que se justifique y no presentar planes desarticulados ajenos a la realidad. El hecho de que un alcalde contrate una empresa para elaborar el Plan Municipal de Desarrollo hasta cierto punto es razonable pero que no lo haya leído es inconcebible y evidencía la poca seriedad que se le presta a dicho Plan. Se aclara que no hay sanción por parte de Fiscalización del Congreso del Estado para aquellos alcaldes que se “fusilen” los Planes de Desarrollo, cuestión que no debería ser así tomando en cuenta que dicho documento debe plasmar las necesidades que son muchas y la manera de cumplirlas. Ante lo anterior, la Lic. Marilda Rodríguez Aguirre, reconoce que los alcaldes, celosos de la autonomía de que gozan los municipios, no asisten a los muchos cursos que oferta el INVEDEM (Instituto Veracruzano de Desarrollo Municipal), entre ellos, asesoría para la elaboración de los Planes de Desarrollo Municipal, pero algunos no le dan importancia, de ahí que muchos de esos documentos no reflejen la realidad ni las metas a lograr. En Veracruz hay 212 Ayuntamientos de los cuales, afirma la ex alcaldesa de Vega, sólo asisten a los cursos de asesoría, 150 de manera regular, un dato que revela la desidia e irresponsabilidad de 62 alcaldes, donde nadie puede poner orden, después surgen los problemas y es cuando buscan ayuda.