Me gusta imaginarme que estamos en un intervalo de unos cuantos días, que no es verdad que te tengo ausente, que vivimos entre un par de paréntesis y perseguidos de un perpetuo punto y seguido.
Me gusta imaginarme caminando en esa plaza concurrida, viéndote otra vez por casualidad, reencontrándote, saludándote, amándote. Lamentando todo ese tiempo agotado en disimular nuestras ausencias.
Tantos días sin memorias, pausando esta historia. Así me gusta imaginarte y que cuando me mire de nuevo en esos ojos bonitos, volveré a reconocerte, a reconocerme. Así me gusta imaginarme y que al final de 'nosotros' aún queda un asterisco.
Un escritor de banqueta - Radamir (D. Palma León)


















