Estaba entrenando duro, principalmente porque deseaba alcanzar un paso complejo de la coreografía, el baile no era su punto más fuerte, lo hacía bien, marcaba los pasos, más no era la mejor bailarina. Tanto se había esforzado que comenzó a sentir como el gemelo se le tensaba y el dolor le imposibilitaba seguir o siquiera moverse. Las quejas agudas no tardaron en aparecer, avanza hacia la puerta y sale. --- Oye, tú, tengo un calambre ¿podrías ayudarme? --- Exige con dificultad al hablar a causa del dolor.














