Me demore mucho tiempo para escribir esto y sacar unas buenas memorias para dar a conocer, quería hacerlo en un momento en el que me encontrara conmigo mismo y no solo hacerlo porque debía cumplir con algún protocolo que las personas se inventan para darse a conocer. En este punto del viaje ya he vivido experiencias de convivencia, han aparecido nudos que he sabido desenredar y me he enfrentado a muchos obstáculos que sobrepase hasta ahora. Por eso considero que puede ser un buen momento para contar mi experiencia, contarles que tal esto de mis pasantías en Identidad Vecinal.
Al principio, pensé que mi llegada seria como la primera vez que había estado en Buenos Aires, solo que con la diferencia de que en esta ocasión vine solo. Con la misma sensación, la ansiedad de conocer personas nuevas, la duda de saber quien te espera en casa; casa que estará a mi disposición y debo tomar como mía para una mejor experiencia.
Cuando arribe, la ansiedad hacía de mi lo que quería, pues no sabia con quien me iba a encontrar a la salida de migraciones, tampoco conocía a las personas que estarían en el hogar que me abrigaría durante este medio año. Dudas, dudas y más dudas me surgían con cada kilómetro de carretera que avanzábamos yendo del aeropuerto a el barrio que me esperaba.
Lastimosamente llegue de noche, no fue mucho lo que pude apreciar a esa hora, pero al llegar estaban unas personas, unos voluntarios, la mayoría de Brasil, quienes me recibieron con los brazos abiertos y hasta me dieron de su comida preparada horas antes de que llegara. Al amanecer, todo fue “un nuevo despertar”, literal. La apreciación de todo lo que para mi era comodidad se quedo en el momento en que me monte al avión con dirección a ARGENTINA, pero bueno, que no he sido de permitir que los retos me queden grandes, así que me arme de valentía y decidí enfrentar esta nueva experiencia con la mejor actitud; igual, estaba aquí para aprender, y que todo sea parte del viaje. Con el pasar de los días me desenvolví en el barrio, Sali por mi cuenta a conocer la GRAN BUENOS AIRES, he conocido personas maravillosas a las que les agradeceré el resto de mi vida por todo lo que hicieron. El apoyo que me brindaron, la compañía infalible, y la paciencia que mutuamente nos tuvimos, porque no fue muy duro adaptarme a la cultura, pero lo logré, incluso después de pasar muchas penas pude interiorizar la diferencia que hay para la palabra COGER entre COLOMBIA y ARGENTINA. Si que me ha quedado claro, y ahora hasta me siento raro cuando la pronuncio.
Aprendí que se puede dar mas de lo que se tiene, pues durante mi estadía no solo aprendí, también enseñe y eso me hace sentir que no vine en vano, que logre cumplir varios propósitos planteados desde el inicio, en este momento extraño mi familia, extraño mi perro, los lugares que frecuento en Medellín, mis amigos y muchas cosas mas hacen parte de la lista interminable de cosas que extraño, pero estoy seguro de que cuando este rodeado de todo lo que considero mío, extrañare todas las cosas, las personas, los lugares, los boliches, sitios de este maravilloso país, extrañare mi equipo de trabajo; porque las personas que estuvieron presentes en ese proceso también son muy importantes y los extrañare a todos y cada uno.
Sin duda alguna, esta estadía en Argentina fue muy enriquecedora, me ayudo a aceptarme tal cual soy, a elegir a que personas quiero así sea para compartir una estadía de 4 meses a mi lado y a quienes no, a defenderme por mis propios medios sin depender de alguien, me ayudo a convencerme mas en la carrera que elegí para desempeñar el resto de mi vida, comprobé que en realidad si aprendí durante el paso por la universidad y que tal vez, pueda a gustarme eso de la docencia. Me enseño que hay personas que aun estando toda una vida separados por muchas millas de distancia se comportan como tus familiares mas cercanos, que no podemos ser conformistas y que la vida te ofrece muchas oportunidades. Solo debemos tomarlas.
Me queda no más que agradecer a todas las personas que hacen parte de Identidad Vecinal y que compartí con ellos un espacio, un momento de charla, unos mates, hasta un café; porque si compartimos hasta cafecitos hablando de boludeces jajajja, cosas de la vida.
Con cariño, Sebastian Ramirez García
Practicante de Construcciones Civiles, I. U. Colegio Mayor de Antioquia.