Carta a mĂ Pdre:
Sabes... Hace tanto tiempo tenĂa en mente tantas cosas relacionadas contigo, pues eme aquĂ con 18 años y con una mentalidad más que madura que la que tendĂa que tener a mĂ edad.
Te voy a contar una de las cosas que recordĂ© el año pasado y que sin duda fue cunado me di cuenta que es lo que más me doliĂł de todo lo que podrĂa haber pasado contigo, ya ves que no comprarĂamos muchos momentos; me acuerdo muy vivida mente el dĂa que estábamos de viaje, siendo yo muy chica (8 u 9 años quizá) y te preguntĂ© porque nunca tomabas vacaciones y tu me respondiste que si las pedĂas te trasladaban de lugar de trabajo. Y en ese momento pensĂ©, "Que idiota fui", pero hoy me doy cuenta de que solo te aprovechaste de mĂ ignorancia para mentirme con toda la cara y justificarte de porque no pasabas más de 1 o 2 dĂas con nosotras cada 2 o 3 semanas. Y ÂżSabes que trajo este recuerdo a mĂ mente? Clase de contabilidad, derechos de los trabajadores.
Me he llevado tantas decepciones contigo... CĂłmo cuando era chica y esperaba que fueras a visitarnos y nunca llegabas, en algĂşn que otro cumpleaños ausente, cuando estaba enferma y nunca recibĂa un "ÂżCĂłmo estás?" de tu parte.
Sabes que incomodo y cuánto duele decir "No conozco a mĂ papá" y no porque no lo conozca en persona, sino que, literalmente, no sĂ© nada de ti aparte de como te llamas, tu familia y de que trabajas. El resto es un misterio para mĂ, puesto que tenemos una rutina establecida: llegas, subimos a tu auto, saludamos, de casualidad nos preguntas por la escuela, llegamos a la casa de la abuela, tomamos mate, pasamos 3hs contigo (quizás un poco más, quizás un poco menos), nos vamos y nos devuelves a muestra casa; en toda esta descripciĂłn, lo que tĂş hablas con nosotras es un 3% de 100% que pasamos a tu lado. No sabemos cuáles son tus gustos, no sabemos de tus actitudes, no sabemos casi nada de ti, y puedo asegurar con certeza que tu tampoco sabes casi nada de nosotras. Y para mĂ es una sorpresa cuando mĂ mamá o mĂ tĂa describen algo de ti de mucho antes.
Tuve muchos años para reflexionar sobre todo y creo que llegue a la conclusiĂłn de que realmente no estoy segura de si nos quieres como dices hacerlo. Por el contrario, yo si estoy segura de que te quiero por más decepciones me he llevado de ti, pero te aseguro que si tuviera la posibilidad de borrar este sentimiento, lo harĂa. Porque creo que no lo mereces, no mereces que te quiera cuando me has hecho mucho daño.
Lo Ăşnico que necesitaba era que estuvieras más al pendiente de nosotras a pesar de toda la situaciĂłn que te rodeaba. Necesitaba un padre que me de consejos, que me abrace cada que me se tĂa mal, necesitaba un padre que me de mostrará que lo darĂa todo por mĂ, necesitaba un padre con quien compartir bromas, necesitaba un padre con quien compartir recuerdos, necesitaba un padre que sepa de mis gustos, mis actitudes. Necesitaba un padre. Pero a cambio lo que obtuve fue un "padre" que me daba cosas materiales, al que ve 1 o 2 veces por mes por algunas horas, y que nunca nos habla ni hace el esfuerzo por relacionarse con nosotras.
Sabes... Tanto mĂ hermana como yo sentimos que cada ves que viene es solo para ver a tu familia. Una familia a la que no estamos incluidas.
Siempre fue asĂ, siempre nos sentimos excluidas, yo siempre sentĂ que era menos, siempre me preguntaba porque. Y la respuesta es fácil, más allá de la sangre, ellos no son nuestra familia. Solo son conocidos con los que compartimos ratos buenos, la sangre y ya está, ahĂ se terminĂł la lista. Supongo que algo los quiero, pues imagina que te quiero a ti, como no quererlo a ellos. Pero siempre me preguntĂł porque no los puedo dejar de querer por lo que nos hacen sentir. No lo entiendo. No te entiendo a ti. No lo entiendo a ellos. No me entiendo a mĂ.
Sabes, siempre sentimos que la querĂas más a ella que a nosotras, tus hijas, pero no me sorprende despuĂ©s de que dijeras que no tenĂas hijas en su momento. Pero este echo se reforzĂł hace poco despuĂ©s de la charla que tuviste con mĂ hermana y ella analizo de cierta forma lo que dijiste... Te preocupa más que ella no pueda venir, o llevarla a todos lados contigo, que vernos a nosotras realmente. Por mĂ parte, puedes hacer lo que se te dĂ© la gana con tu vida pero no nos digas que la conozcamos cuando conoces perfectamente nuestra postura ante el tema.
Te comento otra cosa que estuve analizando mucho. Si no te hubieras quedado con la misma mujer con la que engañaste a nuestra madre, y te hubieras juntado con otra mujer pues la hubiĂ©ramos aceptado. Pero el problema radica ahĂ, es ella.
Lo que más me duele es que sabemos tantas cosas que no tendrĂamos que saber y que nos la contaron de la forma más cruda, todo porque no llegaron a un acuerdo entre ustedes dos y en parte porque a ti no te interesamos mucho al parecer.
Estamos viendo que quieres "arreglar" las relaciones entre tus hijas y tu mujer, pero la relaciĂłn que realmente tendrĂas que arreglar es la de padre e hijas.
Yo simplemente veo como mĂ mamá tiene que sacar de hasta donde no tiene para darnos todo y hasta se saca la comida de la boca para darnos a nosotras y hasta yo hago y seguirĂa haciendo lo mismo por ella. Pero no veo que hagas el mismo esfuerzo de merecer lo mismo.
Nunca fuiste nuestro mejor ejemplo, pero sin embargo me enseñaste lo que nunca tendrĂa que hacer o ser en la vida mis hijos (si los tengo en algĂşn momento). Es una de las cosas por la que te estoy agradecida.
Yo aprendà mucho a lo largo de estos años, especialmente desde la muerte de el abuelo pues desde ahà se desataron un sin fin de ejemplos de la vida que no tenemos que seguir, algo que supuso un gran trauma en nuestras vidas y lo digo sin necesidad de que un psicólogo me lo diga pues se que necesito uno y la Siomara también (somos muy concientes de ello).
Solo me queda decirte que asĂ como tu te asomas 1 o 2 veces al mes por mĂ vida, no esperes más de mĂ. No esperes que solo te mandĂ© un mensaje para preguntarte cĂłmo estás o como va tu dĂa o siquiera cĂłmo vas con tu vida, cuando tu tampoco lo haces (siendo tu el que tendrĂa que haber tomado la iniciativa desde mucho antes).
Y hoy, como no te lo puedo decir de frente, te dedico esta carta.















