La sonrisa de la chica se mantenía, disfrutaba el charlar con él. ¿Cómo no disfrutar? el oír sus historias era un completo deleite, simplemente hermoso.
- Slaine - Le llamó. - ¿Podrías hablarme un poco más sobre la tierra? - Pidió, de seguro sabía algo más, que ella, desconocía.
Sus ojos demostraban la emoción del momento, y dicha emoción, siempre sucedía con él. El lugar, y la situación eran perfectas, deseaba aprovechar la situación. No siempre podía y sabía que, el Conde Chruteo vendría a cercionarse si seguía en la habitación y siempre, llegaba en el peor momento (No siempre le molestaba, era su trabajo ) No obstante, trataría de aprovechar cada minuto y segundo.
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magnolialis // iskrystaller // heartscaping (no sabía a cual taggearte, sorry xDU)
ok, esto es un escrito corto, puede ser un drabble, un microcuento o como quieras llamarlo, lo puse en readmore porque es para tí, pero si deseas compartirlo, eres libre de hacerlo. Sólo quiero ayudarte ya que como ando en la uni y tenemos husos horarios distintos no terminamos de encontrarnos xDU porque me gustaría llamarte por Skype y hablar contigo un buen rato, porque créeme, sé lo que se siente. Plus, me preocupan mucho esas cosas que dices Lena... Me preocupan porque he pasado por ahí.
Cansancio, tristeza, desolación. ¿Qué iba a hacer ahora sin ellos?
Eso era lo que aquella chica se preguntaba, sola, en su habitación, aferrada a un cuaderno de matemáticas que pertenecía a una persona que ahora estaba muerta; aferrada a un collar de gatos cuyo cascabel no hacía más sino hacerla llorar y con una blusa que no era suya, puesta alrededor del cuello, cuyo olor tibio y nostálgico no hacía más sino clavar sin misericordia la daga del dolor puro en el corazón.
Hay cosas peores en éste mundo, se repetía, porque sí, habían hijos que veían a sus madres volar en pedazos y cuyos trozos de carne amorfa era todo lo que les quedaba; habían madres que veían la bala en la cabeza de sus hijos porque se habian atrevido a tomar un rifle y alzarlo, contribuir con la guerra; habían personas que no tenían nada que comer, que se golpeaban por trozos de pan, que lloraban de alegría si les entregaban agua mineral... Pero, ¿entonces por qué el mundo de pronto parecía pequeño comparado con sus dos pérdidas? Ambas idénticas, ambas por la misma causa, ambas por no haber logrado averiguarlo a tiempo.
Tantas cosas qué decir, tantos remordimientos, arrepentimientos, horrores mentales... “Pude hacer más”, “Esto debió pasarme a mí”, “Ellos nunca hicieron nada malo”, pero lo que muchas personas no entienden, es que a veces, precisamente los inocentes pagan por los pecados de los culpables para enseñarles a disfrutar de su vida aunque sea de forma cruel. Porque es fácil quejarse cuando lo tienes todo, porque es fácil entristecerse cuando lo pierdes, pero entonces... ¿Cuál es la maldita solución a aquel predicamente absurdo y mortuorio? La solución es precisamente la más dolorosa de todas pero la única que vale la pena. ¿Por qué? Porque es la única que te da una garantía de que podrás recordar a los que se han ido estén donde queira que estén. La solución es seguir adelante, pero nunca olvidar.
¿Por qué no acabar con todo? ¿Por qué no olvidarlo todo? Porque cuando acabas con tu vida, niegas la oportunidad de honrar a quienes estuvieron contigo, porque olvidándolo todo, olvidas también el amor que estaba allí. Seguir adelante es la opción más cruel de todas, porque ves el mundo pasar sin ellos, casi como si nunca hubiesen existido... Y quieres gritar, quieres llorar como esa chica en su habitación, quieres traerlos de vuelta, porque necesitas su calor, su risa, su mirada tierna, necesitas nuevos recuerdos, necesitas una vida que ellos te daban y que no sabías que dependía de ellos.
Porque sí, todos dependemos de alguien, aunque sea de nosotros mismos. Todos somos reales, todos tenemos valor, todos merecemos amor y comprensión. A veces la vida parece cruel, a veces la vida parece dura, pero la historia, la verdadera historia del mundo la escriben los que sobreviven... Porque cuando mueres, no sólo muere tu cuerpo, mueren contigo todos tu sueños y esperanzas, mueren tus relaciones con otros, mueren los sueños que otros tenían contigo y aunque quizás debe ser delicioso sentir el arrepentimiento de quienes un día te ignoraron después de jurarte amistad o amor eterno, ¿Qué nos da la garantía de que vamos a disfrutarlo? ¿Qué nos dice que morir por nuestra propia mano y escapar a un problema abismal nos va a reunir con las personas que queremos? Es mejor esperar, aunque sea doloroso. Es mejor continuar aunque sientas que te caes a pedazos, porque el título de sobreviviente siempre pesará más que el de mártir, porque todos quieren a un muerto de repente, todos lo conocen, todos lo lloran, lo sufren pero... ¿Es eso lo que esa chica quiere? ¿Escuchar lamentos el resto de su inexistencia? ¿Dejar la historia sin escribir teniendo un libro en blanco listo para ser rellenado con un impresionante prontuario de victorias? No, no es lo que quiere, porque aunque no le importen los demás sino sólo los dueños de ese cuaderno y de ese collar, de esa blusa con olor a madre, esa chica también tiene anhelos, sueños, metas de vida que de acabar con su existencia no podría alcanzar y no podría decir “ésto va por ustedes, estén o no viendo”.
Dicen que mientras más limpia es una herida más rápido sana, menos duele. Pero es mentira, porque mientras más limpia es una herida, más detalles del daño puedes ver, y no sólo ves la sangre y la carne rota, ves el hueso astillado, los tendones cortados, los nervios palpitantes, el músculo chirriante y derruído. Pero una herida irregular tampoco es mucho mejor, porque siempre se ve peor de lo que luce y las cicatrices que deja son horrendas. ¿Qué hacer? ¿Pensar en las cicatrices o evaluar el daño? La diatriba siempre fue la misma, el miedo a ser herido y el miedo a herir. Pero, aunque una herida irregular siempre es más escandalosa, la ventaja de la limpia es que puedes reparar el daño aunque sea en cierto porcentaje.
Todas las heridas merecen sangrar, merecen ser sentidas. Y todas las heridas merecen ser cerradas, merecen ser limpias. Porque todos tenemos miedo de perder, de que la situación se repita una y otra vez, de no poder amar a nadie jamás otra vez porque tienes miedo de perderlos uno a uno, de seguir derramando lágrimas y eventualmente te alejas de todos, incluso de tí mismo. Tienes miedo de ver sus expresiones vacías, sus rostros de cera detrás del cristal del ataúd. Tienes pánico de nunca parar de vestir de negro... De seguir viendo a quienes amas caer bajo tierra por motivos que desconoces, que no sabes si son la crueldad de un dios o la benevolencia del mismo al evitarles un padecimiento mayor y prolongado.
Por eso, hay que gritar, llorar, patear, reírse de forma histérica, buscar distraerse, intentar no pensar en ello, hay que hacer el duelo, hay que sentir el dolor aunque parezca no tener fin, porque es como la pus de una herida que se infecta; ¿Si no sacas la porquería fétida, cómo vas a querer sanar?. Una vez a esa chica le dijeron que sus lágrimas saldrían negras del dolor que guardaba, que su aliento se convertiría en humo por la ira que reprimía y que sus ojos perderían su color y su capacidad para ver debido a la tristeza... Y ella no quería llorar lágrimas negras, ni toser humo, ni quedarse ciega y sin color en los ojos. Ella sólo quería que todo parara. Y nunca paró de extrañarlos, pero el dolor cesó, el hueco quedó allí pero ya no sentía la necesidad de morir, de echarse la culpa.
Por eso, esa chica llegó a una resolución única. Una resolución que tuvo orígen en un pensamiento casi vandálico. Tenía que seguir viva, tenía que seguir adelante, tenía que dar siempre un paso más allá porque quería cambiar el mundo, quería también destruirlo, quería llegar a un punto en su vida donde dijera que nada ni nadie podía detenerla. Tenía que vivir por aquellos que no pudieron y quizás así, podría redimirse de todo el mal que pudo causar alguna vez. Aunque dicho mal haya sido porque la forzaron a hacerlo, o sencillamente porque se había resignado a seguir sufriendo sin buscar nunca una solución. Debía moverse y seguir adelante, porque si miraba atrás, si se quedaba atrás, no podría ver sus sonrisas más adelante en otra vida, o quizás en el supuesto cielo, porque si recordaba lo malo y no lo bueno, esa estrella en vez de convertirse en supernova, se volvería un agujero negro y su inexistencia sólo causaría dolor y miedo el resto de sus días... Y ella no quería oscurecer ni generar gravedad, quería brillar en el cielo, quería ser llamada superviviente, quería ver las miradas de la gente cuando siguiera andando, quería incluso oír la envidia a su fortaleza. No quería saber más de llanto, y quizás también la movió la venganza, el ansia de no darle gusto a las personas que la querían muerta.
{ Miss Lena <333 Siempre me alegra el día verla por mi ask ¿Lo sabe?
My NOTP for them: HaiKise: Me cuesta mucho emparejarlos porque Haisaki se ha comportado como un verdadero asshole con él.
My BROTP for them: KiseKasa: I kinda ship them, pero más los prefiero como BROTP.
My OTP for them: KiseKuro <3: Desde el momento en el que Kise hizo aparición no pude evitar shippearlos. Además, me gusta mucho la admiración que siente Kise por Kuroko, y la forma en la que lo llama (Kurokocchi~)
My second choice pairing for them: ¿Esto es difícil? Digo, lo shippeo con muchos y me cuesta escoger a alguien más.
My fluffy pairing for them: KiseMomo: Vi por ahí un fanart y me los imaginé juntos, teniendo hijos que adorarían al tío Kuroko y no se desprenderían de él LOL
My angsty pairing for them: KiseKuro y AoKise: Las dos tienen su dosis de angst, especialmente la primera ¿Por qué la primera? Porque Kise ha pasado mucho tiempo tratando de que Kuroko lo note, que lo considere como un amigo, pero Kuroko pasa de él y eso debe ser doloroso aunque no lo demuestre abiertamente.
My favorite poly ship for them: Mi OT3 es KagaKuroKise ¿Eso está mal?
My weirdest pairing for them: KiseTaka: Serían una pareja muy divertida
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