Entre otros porqués
Queridas todas:
Nos gustaría hablaros desde un contexto menos tóxico, pero gracias a los políticos que tenemos al frente, tanto en Catalunya como en el gobierno de España, el ambiente en el que nos encontramos es de un odio ascendente. Lo hemos visto en nuestra tierra, y lo hemos visto en las calles de nuestras hermanas valencianas. Por no hablar del tiempo que lleva viéndose en puntos como Madrid o Zaragoza, donde los “Hogares Sociales” de los nazis han crecido notablemente en los últimos años mientras el grueso de la población optaba por mirar hacia otro lado. Y ahora es tarde, muy tarde... Estamos ante un fascismo normalizado que ha vivido su culminación en las declaraciones de Pablo Casado, diputado del gobierno de España, amenazando a Carles Puigdemont, president de la Generalitat, con acabar fusilado si declara la independencia. Lo decimos una vez más: si Pablo Casado hubiese querido decir que Puigdemont acabaría encarcelado le hubiese bastado con decir "encarcelado". La comparación con Lluís Companys no tiene nada de inocente. ¡Basta! ¡Basta ya de excusar todo tipo de agresiones!
No queremos alimentar una narración guerracivilista. Nos gustaría estar señalando otras cuestiones, como a muchas incluso omitir estos puntos concretos que estamos abordando, pero no es posible. Una cosa son las noticias orquestadas en una dirección claramente dañina, que ya es un asunto de extrema gravedad a denunciar, y otra muy distinta la insinuación del uso de la fuerza y su uso por parte del Estado. Es necesario hablar claro alzando la voz y frenar la deriva que han marcado los poderes establecidos.
El pasado 1-O tuvo lugar en Catalunya lo que para nosotras no es más que una performance: una declaración simbólica de la voluntad ciudadana. Exactamente igual que tantas votaciones que tuvieron lugar en las plazas de las ciudades de toda España a lo largo del 15-M. El pasado 1-O, la sociedad catalana ejerció su derecho a expresarse libremente. Otra cosa es que dicha expresión sea vinculante. Legalmente no lo es, como tampoco lo fueron todas aquellas votaciones llevadas a cabo durante el 15-M. No es vinculante lo votado, no es ilegal votarlo. No es ilegal votar. Ni muchísimo menos –y mucho más importante– es ilegítimo votar. ¿Es necesario recordar que vivimos en una democracia, no en una dictadura? Parece que sí, y ello es debido a la normalización de las expresiones fascistas anteriormente mentada.
Lo que tuvo lugar el pasado 1-O en Catalunya como respuesta a la performance de la población catalana fue la fuerza bruta del gobierno de España. Es cierto que la violencia policial no alcanzó la escalada vivida durante el desalojo de plaça Catalunya, por ejemplo, pero los modos fueron determinantes. El lenguaje, ya sea escrito, hablado o visual, no es inocente, como ya hemos dicho, y la estrategia del gobierno español pasó por introducir un cuerpo policial que alrededor de España, y especialmente en Madrid, se identifica como garante de los valores españolistas, en Catalunya para “cerrarle la boca” a su gente (que se encontraba votando, VOTANDO).
Nosotras no estamos a favor de la independencia, y mucho menos a favor de una independencia liderada por un político de un partido de derechas e ideología democristiana como CiU con semejante prepotencia. Estamos atónitas ante quienes desde los movimientos sociales están ovacionando este procés. ¿Y desde cuándo los #MossosAssassins son unos héroes...? Pero estamos absolutamente a favor del derecho a decidir de la gente. ¡No faltaría más!
La represión Estatal no tiene cabida, y mucho menos contra la libre expresión de un pueblo. Es necesario alzar la voz ante semejante barrabasada, y urge pararle los pies a toda expresión fascista. Abre bien los ojos, agudiza bien tus oídos y no te calles ni una. Ni en los grupos de WhatsApp con amigas, familiares o compañeras de clase o de trabajo, ni en casa, ni en la calle. Si hay una agresión, que haya una respuesta. Sólo una respuesta decidida de la gente de a pie ante tanta incompetencia política y el campar a sus anchas de tantos descerebrados con banderas puede conseguir evitar que lleguemos al abismo del enfrentamiento abierto. Nos manipulan a diario, cuestiona todo lo que veas y oigas en los medios al servicio de los poderosos. Y cuestiónaselo todo a las demás. Y organízate, que buena falta va a hacer.
Salud.











