Un dibujo de los retos semanales del Grupo de Dibujo, celebrando el día del folklore. Este año tuve el privilegio de visitar el Cauca y conocer el Valle del Patía. En todas sus comunidades nos recibieron con mucho amor, las personas de la vereda del Tuno nos mostraron una parte importante de su cultura, sus costumbres, su labor diaria. Allí escuché por primera vez el bambuco patiano, bailé locamente y descubrí una herencia africana totalmente desconocida para mí, oculta de los libros de historia que estudié en el colegio e invisibilizada dentro de nuestra realidad como país. El bambuco patiano tiene de especial los instrumentos, el papel del violín es inusual pero maravilloso y el baile es esa particular mezcla de lo que nos hace criollos y nos hace afro. Amé cada minuto de mi estadía y estoy muy agradecida con esa comunidad tan hermosa por todo el amor con que nos recibieron y nos entretuvieron a mí y a mis compañeros.








