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A Fullbody piece for KreKael on twitter! I love this glox so much >:’((
El primer encuentro entre Mel y Eli (parte 10)
Parte 9 - English version - parte 11
Elizabeth creyó que ya conocía los momentos incómodos. Muchas veces había intentado amigarse con gente que no tenían ningún interés por ella en el castillo, y se le quedaban mirando extrañad@s. Muchas veces cometió errores en público en su constante juzgadora sociedad. Pero nunca había visto un ambiente tan tenso como el que se hizo cuando Mel apareció en el Bosque del Rey Hada.
La noche anterior él había aparecido ante ella y sus amigos. Se veía mal, angustiado y emocionalmente herido. Dijo que ya no podía volver al Reino Demoníaco, y que planeaba quedarse en Estigma para intentar convencer a las otras razas de que los demonios no eran sus enemigos. Al principio Gloxinia y Droll pensaron que era una broma. Eli no los culpaba. Pensar que el Príncipe de los Demonios se quedaría a vivir en la base enemiga resultaba absurdo, pero rápidamente entendieron que Mel iba en serio.
-Okey, si esa es tu decisión vamos a ayudarte- Dijo Gloxinia cediendo al loco plan -Pero es necesario que estés vestido con oscuridad? Solo vas a lograr asustar más a la gente-
-No tuve opción!- Reclamó Meliodas -Las ropas que llevaba antes remarcaban mi cargo como guerrero demoníaco. Ahora soy un exiliado, así que no puedo seguir usándolas- El Rey Hada y Rey Gigante se resignaron a contradecir esa lógica.
-Al menos dejame ayudarte con eso. No quiero que por accidente quemes mi bosque con tu fuego del infierno- Hizo unos movimientos con las manos, y un remolino de hojas cubrió por completo a Meliodas. Cuando se disipó, llevaba puesto un outfit completamente nuevo. Un pantalón de tobillos anchos con una cadena y un chaleco pupera de cuello alto, ambos completamente verdes y hechos de una tela como de hojas silvestres tejidas.
-Y esto confirma el hecho de que las hadas son sastres naturales. Gracias Glox- Dijo Mel. Hizo que su oscuridad se apagara, dejando su frente libre y a la vista sus hermosos ojos verdes. Apoyó su enorme espada en su hombro como si no pesara nada, y se dirigió a Elizabeth.
-Cómo me veo?- Eli solo sonrió, atrapada por la casual y contenta expresión en su rostro, y dijo
-Genial-
A las hadas y gigantes no les importaba mucho. De cualquier forma que Meliodas se viera, ellos solo vieron al asesino que había acabado con la vida de los amigos y familiares de muchos. Escoltado por sus líderes y por una diosa de alto rango, no atacaron inmediatamente, pero no se molestaron en ocultar su odio hacia él. Después llegaron las diosas. Docenas de ellas bloquearon su camino antes de adentrarse más en el bosque. Eli las contubo, diciendo que Meliodas venía como aliado y que se uniría a Estigma desde entonces. La mayoría protestaron, pero por una vez Eli hizo uso de su autoridad. No dejaría que tiraran por la borda el sacrificio que Mel hizo para estar aquí. Las diosas, incluso Ludociel, no tuvieron más opción que obedecer.
A pesar de técnicamente tener todo bajo control, ninguno de los guerreros estaba dispuesto a aceptar a un demonio entre ellos. Eli quiso ayudarlo, pero algo se puso en su camino.
-Cómo que no me dejás ir!?- Exclamó Eli a su madre.
-No puedo dejar que mi hija se quede a vivir en un lugar como Estigma. No podés caer tan bajo- Contestó la Suprema Deidad. Eli estaba furiosa.
-No puedo dejar a Meliodas solo, tengo que ir!-
-Te preocupas por ese demonio? No sé en qué estaba pensando el Rey Demonio, enviando a su hijo mayor a nuestras filas. Este tipo de infiltración nunca será efectiva. Pero él sigue siendo peligroso-
-No es una infiltración! Meliodas vino de nuestro lado a hacer paz, y yo estoy con él- No era capáz de ver la expresión de la diosa, pero Eli sabía que la estaba mirando con repugnancia.
-Aún eres demasiado ingenua. No entiendes lo que está sucediendo. Salí de mi vista y andá a entrenar- De vuelta con eso. Eli había mejorado mucho con la técnica de espada, pero su madre aún insistía en que tenía que hacerse más fuerte. Definitivamente estaba más nerviosa que antes, y Eli deseaba saber porqué.
Esa tarde, le consultó a su instructor de espada.
-No estoy al tanto del plan final de la Suprema Reina- Dijo él -Pero sí sé que quiere que aprendas a usar bien la espada para que luego luches con un arma más formidable. No estoy seguro de los detalles, pero es una que fue construida específicamente con un propósito, y que su portador destinado no tubo el suficiente poder para blandirla correctamente. Tu madre probablemente espera que vos estés a la altura, y hagas un mejor uso de ella- Esta respuesta a Eli no le decía mucho, aparte de malas noticias. Ella no tenía problema con luchar ella sola, o en aquella ocación con Meliodas. En situaciones en las que sabía que no podía lastimar a nadie, hasta le gustaba. Pero en el momento en que tenía un adversario, aún no era capáz de atacar. Y ella no creía que saber bien la técnica le ayudaría a superar eso.
Finalmente, se le ocurrió una manera de salir de ambos problemas con su madre.
-Con que no va a funcionar eh?- Dijo ella aburrida, como preparada para no escuchar nada de lo que Eli le dijera y simplemente ignorarla.
-Así es. No soy capáz de luchar contra alguien, y no creo que pueda hacerlo. Seré de más ayuda en la guerra como curandera y apoyo para los demás- La reina apenas le prestó atención.
-No sé que clase de plan tenes conmigo- Continuó -Pero aunque pueda blandir una espada, dudo que sea de utilidad para lo que vos querés- Mintió. Ella no subestimaba su fuerza, y sabía que su poder era intenso, pero se negaba a cooperar con cualquier cosa que su madre quisiera que hiciera, especialmente si implicaba luchar contra los demonios de frente.
La reina por una vez pareció considerarlo.
-Es cierto que últimamente nuestros enfermeros fueron disminuyendo debido a los constantes ataques, y nos serviría tener a alguien como voz tratando a las tropas...- Vió la cara decidida de Elizabeth, y supo que la conversación no iría a ninguna parte excepto a esa. -A qué zona te gustaría asistir?- Dijo. Los ojos de Eli brillaron con la oportunidad. A la mañana siguiente, se estaba mudando a Estigma.
Al parecer, los 2 días que ella estuvo lejos, a Mel no le fue muy bien. Se dió cuenta en el momento en que lo vió que no había plegado un ojo desde que llegó. Estaba atento, con los hombros tensados, como esperando constantemente un ataque. Tenía cuidado de evadir al resto de la gente en el bosque, y de mantener una prudente distancia del cuartel general.
Cuando vió a Eli, sus ojos brillaron y casi la tecleó cuando corrió a su encuentro.
-Me extrañaste?- Dijo ella. Observó como la ansiedad de Meliodas se derretía al abrazarla. Cuando se apartó, le dijo -No es tan fácil cambiar su opinión eh?-
-Más difícil de lo que imaginé- Le contestó Mel -Todos están bajo el efecto de Breath of Bless, incluso las diosas. Los manipula para odiar a los demonios más de lo que ya lo hacen, y los guía a discriminarnos también. Vamos a tener que contrarrestar ese efecto, ya sea con magia o convenciéndolos, si queremos que la paz sea aceptada- Eli ya veía esto venir, pero aún así la chocaba.
-Se supone que usar Breath of Bless está prohibido para las diosas de bajo rango por la Suprema Deidad. El único con derecho de hacerlo aquí es Ludociel-
-No me sorprende. No es un secreto que tiene la sangre más fría que un reptil. Hizo pensar a todos que la única manera de vivir en paz es deshaciéndose de los demonios- Las malas noticias quedaron en el aire entre ellos. Después el cuerno de la hora de la cena sonó.
-Me acompañarías?- Preguntó Mel.
Como de costumbre, los soldados comían alrededor de fuegos en pequeños grupos dispersos por el bosque. Gigantes y hadas comían y reían como si el tamaño no importara. Las diosas estaban reunidas en el Cuartel General, como siempre recalcando su distinción de las otras razas. Todo se veía muy bien, hasta que se miraba estaba Meliodas. Como era natural, nadie quería comer con él. Gloxinia y Droll probablemente eran invitados a comer con las diosas, ya que eran reyes y no “seres inferiores”, pero decidieron quedarse con Meliodas. Eli gustosamente se quedó con él.
Comieron simple: Carne de animales salvajes asada a la fogata. Mel intentó hacer uno, pero por alguna razón que nadie entendió (ya que no hizo más de lo que le dijeron) le quedó increíblemente horrible. Gloxinia vomitó, Eli lagrimeó un poco y Droll sabiamente ni lo probó. Así que el resto de la cena la cocinaron los otros tres. Se sentía bien, poder comer tranquilamente con amigos sin tener que preocuparse por formalidades ni reglas.
La primera noche se quedó a dormir con Meliodas. Él insistió en que ella entrara en el Cuartel General y durmiera en una cama, pero ella se negó a dejarlo solo de nuevo.
-Si me voy, no vas a dormir nada. Vos descansá, que yo me ocupo de que no pase nada- Se aseguró de que su voz fuera tranquila y relajante. Mel pareció entender. De repente, cedió al sueño y las noches que no durmió se vieron en su rostro. Acostado en una rama, se apoyó contra el tronco del árbol y comenzó a roncar casi de inmediato. Eli se quedó en una rama más alta, y cuidadosamente colocó un hechizo de protección sobre ellos para que cualquiera supiera que no debía molestar. La suave respiración del demonio y su hermosa cara de relajación hicieron a los ojos de Eli pesados. Lentamente cayó en el sueño, escuchando el sonido de las hojas en el viento.
A la mañana siguiente, Eli descubrió que los demonios duermen ligero. Cuando los primeros rayos de sol tocaron su cara y la despertaron, ella llegó a ver a Mel completamente despierto, parado y apoyándose contra el árbol mirando el amanecer. Miró arriba hacia ella, y se fue cualquier fatiga que mantuviera su cuerpo recostado. Bajó volando hasta él.
-Buenos días- Dijo
-Buen día- Le respondió él. Parecía que intentaba concentrarse en ella, evitando ver el brillante sol. Notó que las partes de sus ojos iluminadas se estaban empezando a enrojecer, como cuando uno se encandila.
-Te molesta la luz?- Preguntó. Solo entonces Mel pareció reparar en lo que decía.
-Nah. Si fuera algún otro demonio sería un problema, pero yo puedo aguantar mucha más luz solar. Debería estar bien...- ...para completar la misión, pensó Eli. Si él tenía algún problema antes de lograrlo, su tiempo allí se acabaría y no sabían cuando volverían a tener una oportunidad. Decidió no decir esto.
-Las obligaciones no empiezan hasta dentro de un rato. Querés ir a volar?- Mel activó sus alas mágicas y despegaron juntos.
Este bosque era menos denso que aquel en el que solían juntarse, así que este fue un viaje fácil. Tuvieron un buen tiempo divirtiéndose juntos mientras esperaban al resto a despertarse, cosa que después se volvió un hábito.
Los días pasaron, las diosas le encomendaban a su equipo misiones de rescate y ofensa. Al principio, Eli pensó que Meliodas se negaría, pero no parecía tener problema.
-Estos son los demonios de bajo nivel y alviones controlados por mi padre. No piensan lo que hacen. No necesito tener compasión por ellos- Empezó a decir. Eli recordaba lo que él le dijo de que no había discriminación en su mundo, y se preguntó si estar en este le estaba afectando en la manera de pensar. La idea de que fuera manchado tal sentido de igualdad la puso triste.
Eso no le duró mucho. Por las tardes, los niños del bosque, jovenes hadas, gigantes y algunos humanos refugiados, jugaban juntos. Eli siempre encontraba a Meliodas observándolos desde la rama de un árbol cercano, a veces haciendo gestos con las manos y murmurando algo.
-Qué estás haciendo?- Preguntó ella una vez.
-Miro a los niños- Dijo. Luego pronunció algo que claramente era un encantamiento, y uno de los niños hada, al que se le había subido uno de los humanos, voló con el aire suavemente hasta la seguridad del suelo. -Antes de la guerra, siempre me gustaba verlos jugar. Los cuidaba, y evitaba que se lastimaran- Eli recordó esos jóvenes que vieron en su visita al reino demoníaco. La expresión de Meliodas entonces, y la que tenía ahora, le llenaba el corazón de alegría. Se dio cuenta de que estaba usando lo mínimo de su oscuridad para manipular el viento, y hacer que los niños pasaran por un momento mágico.
Claro que los padres nunca estaban de acuerdo con eso. Cuando se daban cuenta de que el demonio estaba allí, llamaban a sus hijos de vuelta. Solo algunos se quedaban. Los humanos, cuyos padres habían muerto en los ataques. Ellos, a pesar de haber sufrido por los demonios, se apegaron a él fácilmente. Mel siempre los cuidaba, y los trataba bien cuando todos los demás los habían olvidado. Los trataba como si fueran suyos. Gloxinia y Droll bromeaban que era como Mamá Mel y sus pollitos, porque los pequeños lo seguían a todos lados.
Eli no se quedaba atrás. Todas las noches se amontonaban su alrededor para dormir, y juntos los cuidaban. A ella le sorprendió lo bueno que Mel era con ellos, pero no lo mucho que los amaba. De a poco, los niños de otras razas también empezaron a aceptarlo, y junto a ellos, sus padres. Hubo un claro cambio en como trataban a Meliodas, aceptando su presencia en vez de rechazarla, aunque no fueran exactamente cálidos con él. No importaba.
Un día, Mel le dijo que estos no eran los únicos huérfanos de guerra que él cuidaba. La guió por el cielo mientras le contaba:
-Hace varios meses, después de una batalla, noté que había un grupo de humanos persiguiendo a alguien con armas y hechizos. Cuando me acerqué, me di cuenta de que eran los magos de Belialuín, queriendo atrapar a una niña. No sabía que estaba pasando, pero ella se veía aterrada. Me deshice de ellos, y la llevé a un lugar seguro. Me dijo que escapó de su casa, que ya no podía aguantar la presión. Me rogó que no la llevara de vuelta. Cuando se calmó un poco, me dijo que la sobreexigían por tener un pocer mágico infinito- Esto chocó a Elizabeth. No se esperaba tal noticia. Los magos de Belialuín eran sabios hechizeros que se mantuvieron neutrales durante la guerra. Quién hubiera pensado que tenían a tal maga entre ellos. Conociendo la codicia que los humanos podían tener, seguro pensaron de ella como un arma más que como una pequeña. -Ella apenas pudo disfrutar de su infancia. Maduró rápido por su propio bien, y dificilmente depende o se encarga de alguien más-
Finalmente llegaron a una isla flotante, alejada del archipiélago del Reino Celestial. En ella había lagos, ríos y bosques, junto con un par de ruinas de lo que pudo haber sido un templo abandonado hace mucho tiempo. Era precioso. Asomándose al borde, estaba la niña. O más bien, una niña en el cuerpo de una mujer.
-Eli, esta es Merlín- Dijo Meliodas al verla -Hija de Belialuín- Luego la miró más detenidamente. -Conseguiste una técnica nueva? Se ve genial!- Por un momento, la expresión de Merlín mostró decepción, pero rápidamente la ocultó.
-Sí. Me permite cambiar mi apariencia. Quién es ella?- Dijo con voz infanfil, en contraste con su cuerpo.
-Me llamo Elizabeth, un gusto- Dijo ella, extendiendo la mano. La otra la aceptó, y Eli hizo lo único que le parecía correcto: la abrazó. Esta chica era aún muy joven, luchando por actuar como adulta. Probablemente Meliodas no se había dado cuenta de esto, pero Merlín se encontraba muy vulnerable, y necesitaba a alguien en quien apoyarse. Esto fue muy obvio para Eli, y no pudo resistir la necesidad de consolarla. Merlín se apoyó en su hombro, a pesar de ser un poco más alta que ella, y se quedó allí. Eli pensaba quedarse por tanto tiempo como la otra necesitara.
Luego pareció darse cuenta, y se apartó avergonzada. Se dirigió hacia Meliodas, y dijo:
-Te ves diferente- Lo cual era redundante.
-Sí. Ya no peleo por los demonios. Se nota?-
-Un poco- Dijo ella, notando que el otro era más sonriente, y se veía también más liberado. Era increíble lo mucho que había cambiado su expresión desde que dejó su reino.
Pasaron el resto de la tarde juntos en la isla. Mel y Eli jugaron con Merlín, quien volvió a transformarse en su forma original, como si fueran sus hermanos mayores. Varias veces ella la llamó así, Onee-san. A Eli le gustaba. Nunca había tenido una hermanita menor, pero sabía que de ser necesario protegería a esta niña, tanto del dolor de la guerra como el de la soledad. Al final del día, la dejaron en una cueva en la que ella se había hecho en casa, y se fueron volando con el ocaso.
-Está bien que la dejemos sola?- Preguntó Eli preocupada.
-Sí, esa niña es fuerte, se puede cuidar bien- Eso es lo que vos crees, pensó Eli, ella aún debería estar protegida por sus padres a esa edad. Pero no lo dijo. Había notado que Merlín había puesto un hechizo para detener su propio tiempo, probablemente para vivir más de lo que haría un humano normal, haciendo uso de su poder infinito. Tal vez ella realmente no necesitaba que nadie la cuidara. Aún así, fueron a visitarla varias veces, a asegurarse de que estuviera bien, y hacerle companía.
Eli le contaba a Meliodas como era vivir con las otras razas, enseñándole reglas que probablemente eran innecesarias en su mundo. Por ejemplo, tenía que tener cuidado de no hacer algo que se viera sospechoso por los demás, o nunca cumpliría con su objetivo. Aún así, varias veces Mel le avisaba a sus amigos que se iría un rato solo, y nunca mencionaba a donde. Un día, Eli decidió ir con él. Fueron por un camino que ella ya conocía, hasta una familiar roca entre las raíces.
-Qué estamos haciedo en el Reino Demoníaco?- Preguntó ella. Mel la miró pícaro.
-Ya verás-
Adentro, Mel fue directamente a donde se encontraba un conjunto de hogares cerca del borde, probablemente uno de los más alejados del centro. Esta vez no se detuvo a contemplar la belleza, si no que se mantuvo concentrado y oculto.
-Mirá esto- Le dijo. Se paró erguido, e hizo una posición extraña con las manos, su marca demoníaca incrementándose un poco en su frente. Subió la presión a su alrededor, junto a un potente incremento de poder. Dejó que la energía bajara por intensos ríos por sus brazos, y plantó las manos en la tierra. La oscuridad en el aire reaccionó y se mezcló con la suya. Se integró al suelo, a las plantas y todo lo que estuviera cerca, intensificando el nivel de miasma en el ambiente. De repente, las plantas crecieron con más fuerza, la tierra se veía más saludable y las gemas sobre ella brillaron. Eli no podía evitar estar impresionada.
-Le diste fuerza a todo. Cómo hiciste eso?-
-Se supone que es el trabajo de mi padre. Hasta aquí, su poder no llega con suficiente fuerza, ya que no se está concentrando en distribuírla bien. Tengo que encargarme yo para mantener el lugar en forma. Si no, los seres vivos terminarán de consumir la oscuridad, y su vida podría peligrar por desnutrición. Soy el príncipe de mi reino, no puedo dejar que sufra de esta manera- Eli pensó que solo el Rey Demonio debía tener tal poder. Meliodas ya lo estaba cubriendo en varias de sus responsabilidades, y lo hacía mejor que él. -El Rey Demonio ya no es lo que era. Se puso muy viejo. Su poder de atensión disminuyó, mientras que su deseo homicida está tan intenso como siempre- Dijo por lo bajo. Eli asintió, y lo siguió mientras visitaban otro pueblo para sanar.
-Esta vez lo voy a dejar hasta acá- Dijo después de un rato. Se lo veía agotado, ya que había distrivuído su poder por varios lugares, claro que estaba cansado -Debería reforzar las barreras, pero mejor lo haré la próxima. Si tardamos más sospecharán- Eli ya se había olvidado de que se supone que debían volver a Stigma. Ella amaba venir al Inframundo, un lugar tan frezco y diferente del suyo.
Cuando volvieron, se enteraron de que no tenían nada más que hacer por el día, así que Eli dijo:
-Y si yo te doy el tour esta vez?- Volaron juntos hasta el Cuartel General, y Eli logró escabullirlos por la puerta Celestial a su mundo.
La cara de Meliodas cuando lo vio fue invaluable. Su piel brillaba con la intensa luz, pero a diferencia de lo que Eli se esperaba, no le molestó para nada. De hecho, a Meliodas parecía gustarle.
Volaron de acá para allá, teniendo cuidado de no ser vistos por nadie. Eli le mostró las partes más lindas: las islas cubiertas con bosques, los inmensos edificios de belleza arquitectónica, y los cardúmenes de peces celestes. Mel estaba maravillado con todo lo que veía. Eli también le mostró varios tipos de flores y plantas que probablemente él nunca había visto, y finalmente el palacio.
No se acercaron mucho. Podría ser peligroso para Meliodas estar tan cerca de la Suprema Deiad, y Eli tendría problemas ocultándolo de los guardias. Pero la edificación era lo suficientemente impresionante desde afuera.
Le contó como era vivir aquí, con los numerosos festibales y todo lo que se podía aprender del lugar. La historia era muy importante para las diosas. Conociendo sus raíces, podían saber cómo ser mejores en el futuro y evitar cometer los errores del pasado. Cuanto más culta era una diosa, mejor era su persona, y por lo tanto tenía más estatus en la comunidad. También alavaban a sus ancestros como si en cada generación, los muertos pasaran a la eternidad junto a las antiguas deidades. Aquellas que precedieron a su madre eran honoradas y respetadas incluso por la Suprema Deidad actual, quien algún día iría con ellas. Eli también era parte de esa línea.
-Pero prometo nunca ser como mi madre. Cuando sea reina, va a haber más igualdad entre mi gente, y voy a cambiar el sistema centralista- Le dijo al otro. Mel se veía complacido por sus palabras, y siguieron su camino comparando el presente con su sueño del futuro. No se dieron cuenta de que alguien los estaba observando.
A Mael le rompía el corazon ver a su amada Elizabeth junto a un demonio tal como Meliodas. Pero la felicidad que ella mostraba al estar con él era tan hermosa que no se atrevió a interrumpirlos.
Se mantuvo cerca cuando ella lo trajo a su reino, procurando que nada malo pasase. También cuidando que nadie los viera. Eli ya era poco respetada más que por su derecho de nacimiento, no iba a ayudarle en nada si se corría el rumor de que ella había invitado a un demonio de gran calibre a su hogar.
Pasó la tarde, y la escuchó hablando de cambiar su reino, de hacerlo un lugar más cómodo de vivir, DE HACERLO MÁS COMO EL REINO DEMONÍACO. Para hablar así, ella no solo tenía muchas agallas, pero también había estado en aquel lugar con pinta de ser el infierno. Temió que aquel demonio la estuviera influenciano para decir tales cosas, pero no era posible ya que no había nadie excepto la Suprema Deidad que la superara en poder o fuerza mental.
Aún así, le gustaba escucharla con esa confianza. Hace menos de un año, ella dudaba estar a la altura para governar a otros. Este cambio en su actitud era gracias a ese demonio, que era mejor en consolarla de lo que él mismo alguna vez fue. Por un lado le tuvo resentimiento por estar con Elizabeth, por otro lo envidió, por aquella habilidad que tenía de acercarse a ella siempre de la manera correcta.
Cuál era la situación con este demonio? Mael estaba harto de estar en la oscuridad. Ese tipo podría herir a Eli en cualquier momento, y ella no estaría con la guardia alta. Se preocupaba tanto que apenas podía dormir. Ella estaría mejor sin él. Esta vez, no tuvo problema con decírselo directamente.
-Lady Elizabeth, porqué siempre estás con ese hombre? Qué tiene de especial?- Le dijo un día que salieron lejos del Reino Celestial.
-De qué hablás?- Dijo ella inocente.
-Hablo de ese demonio que trajiste a casa el otro día, aquel con quien te reunías todos los días- Dijo con voz amarga. Resultaba difícil hablar de él, le hacía querer romper algo -Escuché que el hijo mayor del Rey Demonio se infiltró en Stigma. Porqué vos estarías con alguien...?-
-No sé que habrás escuchado, pero es mentira- Lo cortó. A él le sorprendió la firmeza en su voz, como defendiendo aquello por lo que daría su vida -Meliodas es un buen hombre, que está haciendo todo lo que puede por la paz. Yo lo apoyo, y siempre lo haré- A Mael le costó encontrar una manera de responderle.
-Pero es un demonio, no hay manera de que desee algún bien para nadie. Te va a apuñalar por la espalda cuando menos te lo esperes- Ella le dedicó una mirada intensa, la primera vez que la vio furiosa en su vida.
-Los demonios no son como todos creen. Vos tampoco sabés nada de él o su gente. Deberías estar avergonzado- Le dijo, como si él hubiera cometido un delito. Lo que se supone que sería una charla para entenderse fue mínimamente un intercambio de opiniones, ya que Eli se fue inmediatamente después.
Lo bueno era que a ellos no les gustaba estar peleados. Aunque Eli ahora viviera en Stigma, pasaba bastante tiempo en el Reino Demoníaco por orden de su madre. No pasó mucho tiempo hasta que sin planearlo se encontraron para disculparse mutuamente. Esta vez, fue más tranquilo. Mael aceptó no hablar mal del demonio por respeto a Eli, y ella accedió a contarle un poco de la situación.
Eli le contó como había conocido a Meliodas y sus experiencias con él en los últimos meses. Se sentía bien poder hablar libremente con Mael de nuevo. Él la escuchaba, y Eli finalmente tenía alguien de su hogar con quien compartir sus experiencias. El otro inmediatamente reconoció los síntomas del amor.
-Tal vez no sea un experto, pero es bastante evidente- Le dijo, ya sin mucha preocupación. Considerando las circunstancias de su encuentro, era muy poco probable que realmente fuera una trampa. Esto no quitaba que el otro fuera un demonio y que Mael no estuviera de acuerdo con su unión, pero al menos sabía que Eli no se encontraba en peligro. -Entonces visitaste el Reino Demoníaco?- Le preguntó él, aún incapáz de creerlo.
-Sí. Fue increíble. No es nada como pensaba, y es muy hermoso- Tomó un momento para suspirar mirando al cielo azul sobre su cabeza -Me gustaría que nuestro reino fuera un poco como aquel, o al menos que seamos capaces de vivir en paz- Dijo melancólica. Mael se daba cuenta de que este era un sueño probablemente imposible, pero no pudo resistirlo.
-Cuando me necesites, llamame, y no importa quién esté en tu camino, voy a estar ahí para apoyarte en lo que sea que elijas- Lo dijo en serio. La otra lo miró a los ojos con cierto aire de alivio. Estiró sus alas y se apoyó sobre el pasto, relajándose. El otro siguió su ejemplo. Tal vez esta chica no lo amaba, pero su amistad era lo más importante del mundo para él, y siempre la protegería.
Finalmente lo terminé. Este cap se me hizo tan largo que tube que sintetizar varias cosas, con todos los temas que quería meter. La relación cercana entre Eli y Mael es muy importante, sobretodo con la disposición que él tenía a ayudarle, pero es un fuerte caso de dejado en la friend-zone.
Anyway! Ya saben, estoy saturada con el cole. Los caps nuevos no tienen regularidad de publicación, y hago lo que puedo para sacarlos lo antes posible. Gracias por leer!
a fairy for the new years
gloxinia *eyeemoji*
1) fight them or fight for them
fight them. i want gloxinia to kill me.
2) on a scale of 1-10 how excited do I get when I see them
like a 7.
3) would i smooch
he has a boyfriend ://
4) have I drawn/written about them/should i draw/write about them
i drew him once.
5) voice HC if they don’t have a voice already
i dont.. know many voice actors uh.

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Give me a character and I will answer : gloxinia
OK Gloxinia anon XD here’s my response:
Why I like them Ohh my beautiful sassy fairy. He’s just too cool for this world. But honestly, I’ve liked him since he appeared. I was just hoping: Nakaba, pls don’t make him evil. A love how he jokes around and also his self-confidence although he had been through some real shit and he probably troubles really hard inside because of it.
Favorite episode (scene if movie) I loved that scene when he was revealed as the fairy king. Everyone just called him an octo loli and people kept joking around that it’s Mel’s ex but then he suddenly got revealed as the previous fairy king. I was interested in him since then.
Favorite line Again, I am bad at remembering lines but liked that part when King asks him about his motives to join the TC when they meet for the first time and he just replies that they can talk about it after the tournament or something like that what they technically do now. (you see I am horrible at remembering exact lines XD I always have to check)
Favorite outfit well he wears only one outfit and I love it but I would like to see him in some super flowery design - like some special outfit for the fairy king which he wears only during some special occasions
OTP GloxiniaXMonspiet my octopi duo hmm GloxXDolor of course what have you expected?!
Brotp Dolor and Glox of course I think I’ve explained it before in the ask about Dolor… and also King and Gloxinia - I wanna see more of them in the future, there’s a great dynamics between them and also I think that King can learn a lot from Gloxinia
Head Canon Again too much to mention… tbh @hope-is-a-four-letter-world is much better at this XD But I love her Gloxinia headcanons a lot like that one about the secret lake (aka the ship lake), about music, Gloxinia interest in humans, and also those cute uncle Glox headcanons :3 Speaking of Gloxinia interest in humans, I believe that Glox used to be interested in humans but not in a crazy fanboy way as Helbram but since he had a lot of friends from different clans he was genuinely interested in their lives…
Unpopular opinion I am not sure what I should write here. Probably none.
A wish That he can live again in the fairy forest peacefully with his sister, his people, with Dolor and also with King - I think he would help him a lot and I genuinely believe that Glox would enjoy babysitting Kiane babies a lot (yep a have a kink for uncle Glox XD)
An oh-god-please-dont-ever-happen that he dies… pls Nakaba I wanna see him happy he deserves it
5 words to best describe them sassy, self-confident, ironic, funny, extroverted
My nickname for them Glox, Gloxi, Gloxie
@kitkatkon @mochachild
R u proud of me