Cuando alguien es tu amigo de verdad, tus problemas son sus problemas, si tú sufres, ellos también sufren, si necesitas ayuda, ellos siempre estarán, un amigo no te deja de lado, no se pregunta si le conviene o no estar contigo, un amigo está. Siempre estará ahí, puedes ir y venir, pelear una y mil veces, pero la amistad va más allá de eso, es como un lazo transparente que te une de por vida.
Así me sentía yo, sentía que por fin había encontrado una persona a la que estaba unida mágicamente, me sentaba a su costado y sentía paz, no habían complejos, ni incomodidades, sólo risas, consejos, abrazos. Hasta que un día se acabó, la vida me ha enseñado de una forma muy triste, que forzar algo nunca funciona, forzar volver a tener ese vínculo no habría servido de nada, así que sólo queda agarrar lo poco que pueda quedar de esa amistad, sonreír y seguir adelante, porque donde se intentó más de una vez, no se puede seguir intentando, no toda la vida uno debe estar atrás de otra persona queriendo volver a lo que ya no es, porque hasta ese punto, cuando todo ya está muy cambiado, crees extrañar a la persona, pero en realidad sólo extrañas quien fue, quien fuiste, quienes fueron; aplica para todo, para un amor, un amigo, lo que quieras, en mi caso, para una vieja amiga, cuando las conversaciones se hacen incómodas y las miradas ya no son de complicidad, sino simples miradas, es cuando entiendes que ya no hay nada más qué hacer ahí, sólo agradecer y dejar ir.
Así que gracias, fue un placer haber sido tu mejor amiga.












