Mis pensamientos van carcomiendo cada parte de mi ser, aquellos espacios en blanco son llenados de recuerdos banales que intento olvidar, pero que por razón alguna, siguen ligados fuertemente a mi cabeza. Me pregunto si alguna vez podré sentirme libre, si por fin podré dejar que el viento se lleve todo lo que me atormenta.
Son días difíciles, todo se ve en un mismo tono, no hay expresiones, ni anhelos. La esperanza se va perdiendo poco a poco y la tristeza comienza a invadir mi cuerpo, forzándose entre mis venas, desgarrando tejidos, dejándome sin aire. Estoy anclado a la deriva, quizá, esperando una señal de ayuda entre la neblina, ¡qué angustia perderme! Me encuentro desolado y sólo, en busca de algún lugar en dónde enterrar todas mis ilusiones. La lejanía puede mimizar el dolor, la ausencia de sentimientos te salva de caer en un abismo sin retorno, te ayuda a dejar de pensar, a dejar de latir un poco.
-Noah.













