Requiem æternam dona mihi, Domine.
No vimos como todo ésto se derrumbó.
Pero conociste la persona que fui antes y después de ésta enfermedad comencé por perder mi fuerza luego el color de mis mejillas, mi memoria
se degrada cada vez más y hay cosas que ya no recuerdo por eso traté
de mantenerte en mi mente porque eras como un refugio pero ahora
no se distinguir un sueño de un recuerdo y recuerdo verte cerca de mi,
y entro en ese conflicto si fue real o solo un sueño frustrado,
pero supongo que eso ya no importa.
Por eso solo dejo que el insomnio me abrace fuertemente, tanto asi
que hace que un miserable gato negro sea la compañia perfecta, que el resplandor de la luz incandecente que esta sobre mi cama sea la única luz que brilla sobre mi, que las cincuenta llamadas perdidas que tengo en mi celular, cada dia me parezcan una absoluta pérdida de tiempo, sin embargo no puedo culparte por dejarme aquí.
Ojalá que me hubiese dado cuenta cuanto ésto afectaba a mi madre,
ver la condición de su hijo desvancerse día a día, verlo recibir esas
dosis de esteroides que lo dejaban casi muerto, debió haber sido
tan difícil Intentar enumerar las razones para seguir luchando y
no poder llegar ni al dos. Ella no debió atravesar todo éste infierno conmigo.
Entre la depresión y la angustia, entre la epidural de cada mañana
y el fentanilo, cada noche me deterioro un poco más y yo sin poder defenderme, algo en mi murió desde pequeño y el silencio ha sido
mi mejor aliado.
Se que todos tenemos batallas que pelear, pero ¿cómo las peleo si me siento vencido? esos fantasmas siempre me arrastran hasta mi cama y ponen sus manos en mi boca y no me dejan gritar, enredan sus largos
dedos alrededor de mi cuello y no me dejan respirar. ¿Qué estoy pagando?
Perdí la mitad de mi peso y últimamente, parece como si todo el color hubiera sido succionado de mi vida, dejándolo sombrío y sin sentido.
La mayoría de las veces, no quiero despertarme, mi mundo está
desprovisto de colores, por eso ahora todo lo veo en escala de grises, mientras sigo envejeciendo en una habitación oscura con tumores floreciendo en mi cerebro.
Mamá vos sabías que yo estaba muriendo lentamente, pero detesté
que no pudieras comprender que aunque estaba agradecido
por todo tu amor eso no detenía el temblor de mis manos.
Recuerdo el dia que me encontraste sangrando en el baño, yo estaba demasiado agotado para moverme. Aún siento tanta verguenza decirlo, porque un "hombre" debería saber cuidarse solo, no debería necesitar medicamentos para sobrevivir cada día. Pero no tenés la culpa.
Nadie dijo que la vida sería justa.
Y todo lo que deseo es sucumbir ante el sueño eterno, pero cada noche
que intento dormir, veo a un fantasma en el horizonte extendiendome su mano y no sé si es para finalizar mi tormento o comenzar otro diferente.
Ahora me encuentro entre la luz y la nada. Olvidado ahí.
Mamá, ya no sé que hacer. Por eso elevo a vos éste réquiem.