Hace días que no me siento igual y sólo se lo atribuyo a tu ausencia. Me duele en la memoria tu último mensaje y la voz en el audio que dejaste tatuada en mi alma. Quisiera no decirlo, pero te extraño. Extraño tu risa. Extraño tu manera de mirarme. Extraño sentirme extasiada cada vez que un mensaje tuyo se anuncia.
Volví a mi rutina. Volvieron aquellas personas que reclaman pedazos de mi, pero nadie se parece a vos. Nadie me hace sentir como vos. Nadie significa nada porque no llevan tu nombre ni causan en mí lo que vos hacés.
Estás conectado. Lo sé porque entré en tu chat para releer viejas conversaciones y así creer que no te fuiste, que no desapareciste. Fijo la mirada en el “online” y espero que se transforme en un “typing...” pero nada pasa. Pienso que ese “en línea” es por alguien más que no soy yo y mi corazón se estruja de rabia y tristeza. Quisiera decirte que nadie puede reemplazar mi lugar pero sé que no es lo mismo para vos que para mí. Yo te busco en cada hombre que se me acerca esperando que me hagan sentir algo, justo como vos lo hacías; vos verás en cada persona a alguien diferente que en nada se parece a mi. No creo que pueda regresar a mi punto de partida.
Encuentro tus videos y regreso a la soledad de las caricias, a la intensidad que me causa observarte. Vuelvo a ver tu sonrisa y el impacto resuena en cada parte de mi cuerpo cuando te recuerdo. Toco mis puntos sensibles pensando en vos y cada segundo inmediato del orgasmo son lagrimas de completa tristeza. Es un tormento subir al paraíso para bajar al purgatorio un momento después.
Vuelvo a abrir tu chat, busco ese audio que tanto me gusta y me duermo escuchándote, para sentirte un poco más cerca. Vienen a mi cabeza todas aquellas situaciones en las que te vi sonreír y no te presté atención, y un par de lagrimas se me escapan fugazmente. Recuerdo las veces que me dijiste que te gustaba, que te podía mi cuerpo y mi forma de ser y mentalmente me odio por no haber creído en tus palabras. Ahora quiero creerte y ya no te intereso. Cierro los ojos con fuerza para así evadirte, pero no funciona. Sueño con vos, con tus brazos, tu boca y con todos los maravillosos encuentros que tuvimos y vamos a tener.
Ojalá me extrañaras. Ojalá volvieras.
“... y terminamos los dos abrazados mirándonos y sin decir nada nos decimos que nos amamos.”














