Dejaste que los recuerdos se estanquen.
te nublaron los ojos de la sentimental casualidad de cosmovisión.
Uno jamas puede escapar de un sonido que no puede escuchar. Y ese sonido es la cruz que se erigió para ti. Solo tú lo podrías escuchar, pero necesitas estar en el segundo antes de tu muerte para notarlo.
Ese crujido de tus alas que te daban una disque liberar para poder sonreír en este mundo. Este mundo no necesita de tus sonrisas. Ni de tus razonamientos. Todo tiene un inicio y un fin. Y sabes que...
No necesita absolutamente nada de ti.
Todo es parte de algo. Para poder mover la rueda. Pero al mismo tiempo. Es algo de vuelve ilógico cuando ya estás empezando el segundo giro de dirección. Fractal infinito? O simple causalidad. No es tan dificil cada ser humano posee una cruz invisible. A la que estamos atrapados. No solo en esta vida sino en todas. Son los hilos invisibles que nos conectan. El porqué somos humanos. El limitador del porque no podemos llegar a ser Dioses por nuestra propia cuenta.
Pero hoy se muestra una pequeña luz entre tanta desesperanza. Podemos cambiar.
Reconoce tu mal. Escucha ese sonido crepitante que te hace ser autodestructivo. Lesivo sempiterno.
El origen de tus acciones. Ese demonio que está azuzandote por la espalda. Ese no eres tú. Meteré un tiro para culminar tus acciones. Y en ese pequeño segundo de lucidez. Reacciona. Adelanta el metal rozando tu sien. Deja que todo fluya. Y podrás matar a la bestia. Y quedarás solo. Sin ataduras. Tu cuerpo humano dejará atrás su limitación. Serás expiado de todo mal.