tres, cuatro, cinco, seis llamadas perdidas se reflejaban en su teléfono, mientras el mismo no paraba de vibrar. porque había quitado el sonido, pero el aparato seguía recibiendo aquellas llamadas, ¿por que no lo apagaba?, ¿le gustaba torturarse a caso?, no lo sabía, pero ahí estaba, con el aparato en sus manos & la incesante aberrante ansiedad. no contestaría, solo quería que le dejaran de marcar, ya sabía a que se debía, lo que querían los que le buscaban & lo que él no haría. enfrentarles. entonces, con rabia ante la ya décima llamada, aventó su móvil frente a él, esperando este diera con la pared, efectivamente, lo había hecho, quedando destruido en pedazos, pero eso no sin antes pasar a un lado de una mujer, que casualmente caminaba por ahí. miró a la ajena, por unos segundos nada más, para luego pasar el dorso de su mano por su nariz, con un furtivo semblante. se irguió, repasando sus tóxicos ocelos en la figura aquella. se quedó callado sin embargo, no dijo nada, simplemente le hizo menos & se giró, para salir de ahí, ignorando a la misma.