Porque soy pálida amo el rojo, el amarillo y el azul, la gran blancura es melancólica como el crepúsculo en la nieve, como cuando la madre de Blancanieves a la ventana se sentaba anhelando también para sí el rojo y el negro. El ansia de los colores es el de la sangre. Si tienes sed de belleza cerrar debes los ojos y mirar en tu propio corazón. Pero la belleza teme al día ya las miradas excesivas.
El ansia de los colores | Edith Södergran













