¿Has oído hablar de la nostalgia? Escribí una canción hace poco que habla de eso, letra desgarradora como me gusta, ya sabes, el simple título te da un avance, “A little pain”. ¿Has sufrido aunque sea un poco desde que te fuiste? Una parte de mi desea que no sea así, la jóven que te amó irremediablemente quiere que sigas estando bien, que tus noches no sean de ansiedad como después de ese 24 de diciembre, y que si siguen siendo así, al menos tengas a alguien a tu lado para que te preste un hombro y agarre tus manos fuerte antes de que puedas perderte. La otra parte, sin embargo, quiere que hayas sufrido aunque sea un atisbo de todo lo que sufrí yo. ¿Egoísta? Tal vez, pero al menos no es rencor. Sería más fácil si fuera rencor, sería más fácil haberte odiado el resto de mi vida, pero incluso en eso eres insufrible. Un dolor en el culo, una carga que tendré que soportar por quien sabe cuanto tiempo más.
Estaba mirando las estrellas cuando comencé a soñar despierta, será la luna menguante o el alcohol mezclado con anfetaminas lo que me dejó viajar. ¿Recuerdas cuando solo éramos tú y yo? Yo lo hago constantemente, más cuando miro al cielo pero ya no es la azotea del colegio y ya no estás a mi lado. Estar sola no es malo, no me mal entiendas, pero hay noches en las que quisiera contarte lo agotador que fué mi día, lo estúpida que es la gente y dejar que me arranques risas por tus estúpidos comentarios burlones. No es anhelo, es nostalgia. Me dí cuenta cuando terminé de escribir la canción, que no se te suba a la cabeza, ya tienes el ego muy inflado como para sumarle unos gramos más.
Pero sabes que soy una hipócrita, ¿verdad? Y la terquedad parece ser la descripción de mi personalidad.
“Te estoy esperando, aun sí el futuro es diferente al que pensé” y es un puñetazo en el estómago, porque muy en el fondo, escarbando la nostalgia y el egoísmo que me niego a nombrar como rencor, ahí está, la esperanza sin sentido de que si elijo bien los caminos, podré despertar un día en el tiempo que quedó atrás. “No hay que llorar” dice el final del verso, porque necesito convencerme a mí misma, ahora que no estás tú para recordarmelo.
Recordar. ¿Te acuerdas de las tardes entrenando? Yo sí, en contra de mi voluntad. Una vez dije que dejaría que me borren todas las memorias de la preparatoria solo para poder olvidarte, pero los chicos no tienen la culpa. Escribí la canción en dos semanas y tres días, con el álbum de fotos al lado de mi cuaderno secreto, la “Death Note” como le llamabas tú. Irónico, siempre se muere algo en mí al terminar de escribir una canción. Te veías tan bien de jóven, tus ojos brillaban aún más, si eso es posible. Ahora eres más atractivo, el tipo de hombre que volteas a ver dos veces sin poder evitarlo, pero tus ojos se ven cansados. ¿El azul de verdad es el color más triste? ¿O es nostálgico? Me está asqueando la palabra. “Viajando en silencio, queriendo tocar tu calidez. Desperté y encontré que eras solo un recuerdo de un lejano ayer” Ese verano fué el mejor de mi vida, aunque si me pregunta alguien más mentiría diciendo que el mejor fué cuando cumpli veintiuno y pude irme a otro lugar, lejos de tí. Había un montón de trabajo, pero no me despertaba de malas cuando tocabas la puerta de mi dormitorio a las seis de la mañana para ir a entrenar y me reía un montón con los de primer semestre. Ellos sí son solo recuerdos, ¿Sería más fácil olvidarte si también te hubieras muerto? Le he pedido perdón a un dios en el que ya no creo un montón de veces por pensar eso, pero estaba desesperada.
“Aún puedo escuchar tu voz, al cerrar mis ojos lo recuerdo y algo de dolor recae en mí” Es justo donde nace ese rencor/egoísmo/pensamientos intrusivos, ¿Sabes? Porque me doliste más que cualquier otra cosa en el mundo, y de vez en cuando me sigues doliendo. No sé si pueda perdonarte algún día, aunque tu no me lo vas a pedir, cuando busqué la ayuda de ese dios que no me escuchó, me dijeron que tenía que aprender a perdonar para cerrar ciclos. Tal vez tenían razón, porque aquí sigo escribiéndote canciones que no sabes que son para tí y cartas que nunca vas a leer. ¿Has pensado alguna vez que mis canciones son para tí? Apuesto que sí, egocéntrico de mierda, me da curiosidad las reacciones que puedas tener al ponerle atención a las letras, como esa que dice ‘Miremos naruto en el sillón’, porque sabes que hablo de tí, ¿Verdad?, ¿O tú fuerza si te ayudó a superarme como si no hubiera sido nada? Me enferma de pensarlo.
No pasé todas las etapas del odio, por eso estoy segura de que no te odio. Solo había días que no podía levantarme y solo lloraba hasta volver a dormir. Había días en los que pensaba que te odiaba, tiré los regalos que me hiciste y una de tus camisas de Digimon, pero no pude tirar lo demás. Es otra carga, carajo, ¿Porque no fuiste más fácil conmigo? Y en medio de mi arrebato de “odio” terminaba en un ovillo, llorando en el piso de nuevo, ¿No fué suficiente humillación la que me hiciste pasar?, ¿Tienes que seguir haciéndolo, verdad? Y aún así, no puedo odiarte. Al final de cuentas si soy demasiado blanda.
“Te estoy esperando, en el cielo, mírame. Y así, si recuerdas que mi corazón todo tuyo un día fué, podrás encontrar aquel amor al mirarme otra vez” ¿Ves que no dejas de humillarme? Ni siendo la adolescente perdidamente enamorada de ti que fuí escribí algo tan asquerosamente denigrante. No quiero que me mires, y si lo haces lo único que quiero que encuentres es esa pizca de sufrimiento que deseo que sientas, porque yo tampoco quise ser fácil contigo, pero resulta que de verdad yo te amaba más. Mentiroso de mierda. Veo los ojos de la persona que más amo en el mundo y te miro a tí, Esa fué tu maldición para mí, ¿huh? Demasiado cruel, es por eso que sé que yo te amé más. Seguir viviendo mis días ocultando todos esos arrebatos es la maldita prueba viviente de que te amé muchísimo más, me encantaría que lo pensaras, que te dieras cuenta y te arrepientas un poco, pero debes estar bastante ocupado planeando tu boda, o con la cabeza enterrada entre las piernas de una modelo que no es tu prometida.
Mirando las fotos de ese álbum, quise re considerarlo, yo estoy enamorada de tu versión joven, esa es la versión que quiero recordar, lo despreocupado, divertido y ligeramente mal educado que me hacía reír, pero qué sorpresa, esa versión es la que me lastimó en primer lugar. ¿Recuerdas ese 24 de diciembre?, ¿Recuerdas lo mucho que lloraste? No es ni la mitad de todo lo que he llorado yo. Y sé que es incorrecto querer que sufras lo que yo, pero no soy una buena persona.
¿Eso también lo sabías, verdad? Cuando te contaba todos mis pensamientos sin filtros y tú no me juzgabas, tampoco te reías o cambiabas el tema. Nunca pensé en encontrar a alguien mas que pudiera hacer eso, ese nivel de conexión solo se da una vez en la vida, milagro, destino, coincidencia, todas son basura. Simplemente pasó, y no sé si me odio más por desear que no hubiera pasado o por agradecer ese verano del 2006. Incluso tu recuerdo me contradice, eres un mocoso, de verdad, ¿la madurez te hizo cambiar?, ¿O sigues siendo un maleducado? Me quiero reír al pensar en tu versión adulta siendo un mocoso aún, pero me acuerdo de que eres tú y las ganas se me van.
“Tu podrás encontrarme, solo escucha” Se repite un montón en la canción, y siento que te estoy rogando, como aquella noche de diciembre. ¿Cómo pasaste tu cumpleaños veinte ese año?, ¿Te acordaste de cómo me rompiste el corazón dos días antes de tu cumpleaños y diez antes del mío? Ojalá que sí. A este punto, terminar la canción fué sencilla, al menos la letra, los chicos estaban muy preocupados mientras armábamos la melodía, no me creían cuando les decía que no tenía nada que ver contigo mientras encendía mi tercer cigarrillo en una hora y lloraba al vocalizar.
No se si te pasó alguna vez, con alguna de las novias que tuviste después de terminar conmigo, pero ¿Ese tipo de encuentro en el que sabes que vas a ser algo malo para esa persona? Eso me pasó al grabar esta canción. Dejé de relacionarme con hombres de manera romántica después de tí, incluso llegó un momento en el que relacionarse sexualmente era complicado también, la vida adulta es difícil cuando tu familia no tiene todo el dinero que tiene la tuya, y yo trabajaba por dos personas cuando apenas aprendí a cuidarme a mí misma. Eunhyuk llegó sin que lo esperara. Se paró a mi lado cuando salí a fumar sin decir nada, solo encendió su cigarrillo costoso y fumó en silencio a mi lado, no me cuestionó cuando comencé a llorar, no intentó consolarme, ¿tienes una idea de lo mucho que me confundió? Su expresión siempre es seria, sus ojos son azules también pero más oscuros y se ven más cansados que los tuyos, la arruga que se forma entre sus cejas me dice que ha sufrido mucho, y yo no puedo ayudarlo. ¿Cuándo ha sido buena idea ayudar a alguien cuando tú también estás roto? Y aún así, él no se alejó. No quiso arreglarme, solo me entendió. Me dejó llorar en su pecho después de que me robó un beso y yo me acordara de tu estúpida cara, escuchó toda la historia, entendió la canción que grabé en su estudio llorando. Y me entendió, de verdad.
¿Recuerdas lo mucho que me gustan las ironías? Más cuando de música se trata. Mi canción fué escrita para tí, por la nostalgia, porque nunca dejaré de extrañarte aunque quiera negarlo, y Eunhyuk llegó y le dió otro significado, me dedicó la canción que yo escribí para tí, ¿Te parece loco? Yo no sabía si quería reír o llorar. “Te estoy esperando” Él me cantaba al oído esa parte de la canción, y cuando comenzamos a salir yo seguía llorando por tí. Él me entendió incluso ahí. Esa parte acerca de ser mala para una persona, yo aún creo que soy mala para Eunhyuk, porque no es normal seguir pensando en tí cuando él me pide matrimonio, no debe ser normal que él me abrace si lloro borracha y le digo lo mucho que desearía odiarte, pero lo normal no es divertido, ¿verdad?
“Entérate, obsérvame, no hay que llorar” El video gira en torno a tí, por si tenías la maldita duda, pero termina conmigo casada con un pelinegro que carga a tu hija como si fuera suya. Perdón por no decírtelo antes, pero somos padres, ¿Felicidades? No se suponía que supieras. Y cuando me casé, él me encontró fumando fuera de la finca, se paró a mi lado y fumó conmigo, me dejó llorar. “Estoy aquí, esperando por tí” Me dijo, y yo le creo.
Espero que tengas ese poquito dolor que mi canción transmite.