ProfecÃa
El olor era tan fuerte que pinchaba, incitaba a saltal de auto, a salir corriendo;asqueroso que quitaba el aire, lleno de moscas, de las pesadas, de las que no te dejan en paz; aunque las ahuyentes.
Segunda gran decepción. Beatriz se que aún estás ahÃ. A mayor fervor religioso, menos presencia de Dios.
Serpiente y mujer, dos figuras unidas desde el Génesis; la maldición, de la pobreza, de la ignorancia, de las madres abandónicas, de volverse mujer, de serlo y estar sola, de solo haber leido un poco de poesÃa…
¡Esta vez zafaste chiquita! El diablo te persigue pero apuraste el paso; el problema es no tener rumbo.
El que puede ir a cualquier lado, nunca tiene donde ir. Vivir sin testigos hace dudosa la propia existencia.
















