(...) Cuerpos a la deriva por pasillos de insomnio he visto esta mañana, por las dunas de asfalto y jardines de hierro; ataúdes de carne en esquinas heladas. Muertos en las aceras, todavÃa calientes, respirando lo hueco. Muertos en los negocios que producen el oro que requiere Caronte.
Juan José Vélez Otero
















