Escondernos del mundo logramos cuando mi rostro se junta con el tuyo y el tuyo con el mío.
La realidad es que no me importa si así sea o no, lo que importa es que lo sentimos y lo vibramos así tú y yo. Nos emociona el saber que nadie nos ve, que nadie nos observa y somos dueños del lugar en el que un beso sabe ser refugio, guarida, sitio establecido entre paredes y muros de ternura, de bardas de cariño, blindados de amor y pasión.
Es entonces que le damos sentido y nuevas versiones a cada osculo, caricia de labios, suspiros de boca... El mundo es nuestro, nos pertenece y lo conseguimos cuando nuestros alientos se unen en tan sublime y candente caricia.
Leregi Renga














