Sanatorio militar
Creado como un sanatorio para enfermos de tuberculosis, el Beelitz-Heilstätten fue uno de los mayores complejos hospitalarios de Alemania, con 60 edificios construidos en una zona de 200 hectáreas.
Contaba con edificios separados para diversos usos y especialidades. Enfermedades contagiosas, rehabilitación, crónicos, etc. junto a los edificios para el personal y la administración. Incluso contaba con su propia planta de generación eléctrica, un salón de actos y capilla.
Durante la Primera Guerra Mundial el hospital se militarizó para acoger a soldados enfermos y heridos del Ejército alemán. Uno de sus pacientes más conocidos durante este período fue un joven Adolf Hitler de 17 años, que estuvo internado en el hospital desde el 9 de octubre hasta el 4 de diciembre de 1916 tras ser herido en la batalla del Somme.
Cerca del 1945, tuvo que ser evacuado por el Ejército alemán, siendo tomado por el Ejército Rojo Soviético, transformándose en un hospital militar, que estará en funcionamiento hasta el año 1994, año en el que pasó (de nuevo) a manos de los alemanes que lo usaron como clínica privada destinada a tratar enfermedades relacionadas con la neurología hasta el año 2000, cuando Beelitz-Heilstätten es abandonado para siempre.
En 1989 la zona fue asolada por los crímenes del psicópata Wolfgang Schmidt, más conocido como el “monstruo de Beelitz” y se sabe que en el hospital cometió alguna violación necrofílica.
También hay que mencionar que un fotógrafo de 38 años acudía al lugar para fotografiar a sus modelos en la sala de quirófanos. En 2008 y, sin saber las causas, éste estranguló a su modelo en ese preciso habitáculo y después de muerta la violó.
Tras su abandono, el hospital de Beelitz se vio sumido en la total oscuridad, avalado por los hechos trágicos y macabros que habían sucedido entre sus paredes durante todo el período de su funcionamiento.
Existe una sensación negativa, aumentada por los sacrificios de animales y ritos relacionados con el satanismo, así como ouijas, que hace que en muchas dependencias del complejo hospitalario de Beelitz-Heilstätten cualquier persona que entre en ellas sienta un malestar generalizado que hace que tengas que salir rápidamente del lugar, sobre todo en las salas que sirvieron para recluir a los enfermos psiquiátricos y a los gravemente heridos de guerra.











