Una Noche de Invierno Contigo
Es mi cuarto el más frÃo del hogar. Su única ventana ofrece una vista hacia los cerros que sólo son acariciados por el sol temprano de mañana. El resto del dÃa, mi habitación se mantiene al final del pasillo, distante a los demás cuartos. FrÃa. En ocaciones congelante.
En este frÃo se siente en mayor manera el peso de todo. En este frÃo descubro la soledad de un único aliento, el mÃo. En este frÃo los pensamientos se distorcionan en las paredes y rebotan de una dirección a otra.
Mas, es este frÃo invernal que penetra hasta los huesos lo que me permite ser tan sensible a Tu calor. Tu abrazo es lo único capaz de mantenerme en este frÃo sin congelarme. Tu voz susurra con calidez a mi corazón y disfruto de Tu presencia en medio de la habitación.
Mis sentimientos me traicionan y el quebranto desborda mi corazón al saber que estás, y no te vas.
Tantos agregan adjetivos a Tu Nombre, congruentes a la manera en la que te has revelado a ellos. Como hijos que te buscan, vamos deshilando Tu esencia, sólo para descubrir que se encuentra entretejida en un canvas más grande del que podemos imaginar. Aún si los hilos jaláramos, no desmembrarÃa nada de Ti, sino todo lo contrario. El cuadro completo nos jalarÃa a conocer la profundidad de tu todo coherente.
Quién soy yo para decirte que te amo? Definitivamente alguien a quien amas en verdad, tanto como para dar Tu vida por mi.
Sin embargo, aún sabiendo de tu amor por mÃ, me siento incongruente al estar frente a Ti y ofrecerte mis palabras. Pienso que las palabras debilitan lo que tan profunda e intensamente siento por Ti. Cómo ofrecerle palabras al Creador del habla? Pero, será que el silencio pueda satisfacer la integridad de mi sentir? A decir verdad, no.
Son el corazón quebrantado y el espÃritu contrito los que me permiten entender. Estás aquà y no te vas, gracias a Tu deleite en la Sangre del Cordero, la Sangre de mi Salvador, con la que fui comprada. (Jan2014)











