Eres la mitad que me faltaba 2. Capítulo 2
Narra Ruben.
Acababa de despertarme y escuché a Mangel entrar a casa mientras hablaba con alguien. Abrí la puerta de mi habitación y no había nadie más aparte de él, así que supuse que hablaba por el móvil.
— Hola— Dijo amablemente, yo sonreí y salí de la habitación, el entró a la suya. Escuché la risa de Mangel, aquella tan entretenida conversación que estaba teniendo me llamó mucho la atención. Me acerqué a su puerta y comencé a escuchar
— ¿Entonce’ te guhta tu nuevo hogah, Pat? — Le preguntó a alguien.
— Sí, dentro de una hora en la plaza
— Ale debe estah feli’ de no haberte dejao eh, se le escucha muy contenta — ¿Ale había regresado y no lo habían mencionado? De puta madre. ¿Y quién vive ahora con ella? ¿Pat? ¿Quién o qué cojones es Pat? ¿Una amiga?
Me separé de la puerta y sentí la emoción recorriendo todo mi cuerpo, la tenía de regreso, está en Madrid, con solo pensar que tengo una nueva oportunidad me alegraba mucho, la necesitaba, tengo que explicarle lo que pasó y que no es lo que aún piensa.
“Yo también te amo, Ruben” Recordé, esas palabras que las llevo conmigo desde siempre. ¿Aún me amará? ¿Habrá conocido a alguien mejor? Espero que aún me ame porque yo si lo sigo haciendo, cada día que pasa, pienso en una distinta forma de pedirle perdón, de explicarle… Sus recuerdos no salen de mi mente. Cuando tenía tiempo libre solía tomar la llave de su casa, la copia que Mangel guardaba en un pequeño compartimiento de su escritorio, e iba a su casa y me sentaba en el mueble en el cual descubrí el secreto que guardó durante mucho tiempo, secreto que besé e intenté comprender.Me quedaba ahí sin hacer nada, solo llorar recordándola, sintiendome miserablemente culpable de todo mi dolor, Limpiaba todo imaginando que en cualquier momento ella entraría por la puerta y correría a abrazarme, tendríamos una linda noche, Cena, películas, bromas y mucho amor. Era muy masoquista de mi parte pero no me importa, de alguna u otra manera me sentía bien recordarla y estar en el lugar donde pasamos lindos momentos.
Después de tomar una ducha y vestirme decentemente, me senté en el mueble viendo algo de televisión intentando distraerme. Mangel se sentó a mi lado
— Rubiuh, ¿Quiereh ir conmigo al cine? — Preguntó
— ¿Solo tú y yo? — Pregunté acercándome a él, en plan seductor, el empezó a reír sin apartarse.
— No, irán Cheeto y otroh amigo’ — Dijo con una sonrisa en su rostro.
— Vale. ¿Cuándo nos vamos?
— Cheeto está en camino — Respondió, asentí sin decir nada y continuamos viendo una película algo entretenida
Después de 30 minutos escuché la bocina del auto de Cheeto, tomé algo de dinero, mi móvil y esperé que Mangel saliera. Abrí la puerta trasera del auto y Mangel se sentó de copiloto como muchas veces
— ¿Eh una buena idea? — Preguntó Cheeto, Mahe asintió
— ¿De que hablan? — Pregunté curioso
— Ale ya ehtá en Madrid— Respondió Cheeto y Mangel le pegó en su brazo un tanto molesto.
— Era sohpresa Cabrón — Dijo, Cheeto rió. No dije nada, solo pensaba que hace unos meses estaba yendo hacia el aeropuerto sabiendo que la perdería y hoy estoy yendo dispuesto a recuperar así sea su amistad. Al llegar a la plaza, aparcamos el coche y fuimos hacia donde están los cines. Sentía cosas en mi estómago y no sé si estas mierdas eran putas mariposas, estaba bastante nervioso, ¿Qué le diría? Pensaba cosas como “Hola, te amo” u “Hola, por favor vuelve conmigo” pero no creo que sea la mejor idea, a no seeeeeeeeeeer, que quisiese ser rechazado
— ¡Ahí ehtá Pat! — Dijo Cheeto agitando su mano en forma de saludo
— Eh un buen tipo — Dijo Mangel, qué cohone’
¿QUIÉN MIERDA ERA PAT Y POR QUÉ ESTÁ CON ALE? ¿Y por qué a todos les cae bien? ¿Y de donde salió? ¿Por qué todos lo conocían y yo no? (D:) Empezamos a caminar hacia ellos y con los celos se me había olvidado que mierda le diría, aunque tampoco había pensado demasiado en eso. Después de saludar a todos, Pat se dirigió a mí:
— Tú debes ser Ruben, un gusto — Dijo extendiéndome la mano, yo respondí el saludo. Ale estaba tomando su otra mano, cosa que hizo que ardiera de la rabia. Sigues siendo mía Ale, solo mía.
— Un placer — Dije obviamente molesto
— Hola Ruben — Dijo ella sonrojada, había olvidado lo tanto que me gustaba verle así. Extendí los brazos para que me abrazara, Pat le soltó la mano y la empujó un poco hacia delante, ella dudo pero igual lo hizo, el abrazo tan esperado para mí, por fin la tenía entre mis brazos, suspiré dejando escapar todo mi sufrimiento, tengo una segunda oportunidad y no la volveré a dejarla ir, besé su cabello y sonreí. La solté después de unos largos minutos, con todo el dolor de mi alma lo hice. Ella volvió al lado de Pat y tomó su mano de nuevo. Me reusaba a pensar que la había perdido por completo, no podía.












