Alfonso Eljach un alcalde con inmunidad
Alfonso Eljach Manrique, alcalde saliente
Siempre ha sido característica del alcalde de Barrancabermeja, Alfonso Eljach Manrique, posar sonriente para la foto oficial en alguno de los numerosos parques entregados a la comunidad. Como se puede observar, luce tranquilo y relajado.
Y tiene razones para estarlo. Durante sus cuatro años de mandato, supo estratégicamente "manejar la culebra", para que al final de su periodo, pudiera sentirse así.
Pero no fue por la aceptación popular. En las encuestas realizadas por firmas inscritas en el Consejo Nacional Electoral, que analizaron la percepción de la comunidad sobre los candidatos a la Alcaldía, también se evaluó al mandatario saliente. Eljach obtuvo un 75% de percepción desfavorable.
Aun así, Eljach está convencido de que le cumplió a Barrancabermeja. Entre sus obras destaca la construcción del Mercado Pesquero, que reunirá a los vendedores de pescado fresco, y la Casa de la Mujer Empoderada, un edificio con áreas para el desarrollo artístico y productivo de las mujeres emprendedoras de la ciudad.
Otro de sus logros es el Multiparque del barrio La Esperanza. Alrededor de la cancha sintética de fútbol del sector, se instalaron aparatos de gimnasia al aire libre. También se llevaron a cabo obras de reposición de acueducto y alcantarillado, cambio de andenes en las calles 50 y 49, la aprobación del POT (Plan de Ordenamiento Territorial), la remodelación de parques y polideportivos, y la creación del Fondo de Infraestructura Educativa, que permitirá a las instituciones públicas mejorar sus instalaciones físicas.
Sin embargo, Eljach deja pendientes importantes, como la construcción del Centro Administrativo Municipal, la Terminal de Transporte y la ya cacareada nueva Cárcel Municipal, que no se realizaron durante su gestión.
Otro grave problema que enfrenta Barrancabermeja es la falta de un servicio de transporte público urbano. Las dos empresas que operaban redujeron su flota hasta un 70%, alegando baja rentabilidad y admitiendo haber perdido la batalla contra el mototaxismo.
Además, bajo su mandato, los índices de homicidios, que habían estado controlados por más de dos décadas, volvieron a dispararse. La ciudad cierra el año con 123 asesinatos, una cifra alarmante para una población de aproximadamente 180 mil habitantes.
Algunos de sus logros también son cuestionables. El Fondo de Infraestructura Educativa se creó como resultado de un paro estudiantil sin precedentes, liderado por los propios estudiantes de las instituciones públicas, debido al constante incumplimiento del gobierno. Esta protesta paralizó las clases durante dos meses.
Respecto al POT, aunque tres administraciones anteriores no pudieron aprobarlo, fue el gobierno de Dario Echeverri Serrano quien estuvo más cerca, al dejarlo radicado en la Corporación Autónoma Regional (CAS). Eljach solo tuvo que responder a las observaciones de la CAS para que el POT siguiera su curso.
En cuanto al cambio de andenes y redes de acueducto, estas son obras necesarias, pero nada extraordinarias. El cambio de tuberías obsoletas de asbesto-cemento por PVC fue ejecutado por Aguas de Barrancabermeja, una empresa pública con autonomía administrativa, mediante contratistas.
Pese a las mejoras en las redes de acueducto, Aguas de Barrancabermeja enfrenta una grave crisis financiera, con una cartera vencida de más de $19 mil millones y una cobertura de agua y alcantarillado que no supera el 70%. La empresa corre el riesgo de ser intervenida por la Superservicios.
Eljach también menciona la construcción de la planta de lodos y la planta de tratamiento de aguas residuales San Silvestre como logros. Sin embargo, la licitación de la primera estuvo plagada de controversias por errores en los diseños y los términos de referencia que favorecían a un contratista específico. La planta de tratamiento de aguas residuales, con un presupuesto de $180 mil millones, avanza a paso lento, con apenas un 25% de ejecución cumplidos ya cuatro años.
Eljach intentó también cambiar la imagen del muelle de Barrancabermeja con obras como el Mirador del Río. Sin embargo, su falta de tacto en la negociación con los comerciantes del Paseo del Río generó desconfianza y terminó paralizando el proyecto. Al nuevo gobierno le toca la tarea de superar ese escollo.
Las expectativas con Eljach eran altas, ya que representaba los intereses del sector privado y se le veía como un empresario. Pero terminó siendo otro "politiquero encantador de serpientes", anteponiendo sus compromisos políticos a los de la ciudad. Continuó con el negocio de arrendar inmuebles para oficinas municipales pagando favores políticos, cuando pudo haber gestionado la construcción de un Centro Administrativo Municipal o rehabilitar edificios en deterioro, como la antigua Normal de Señoritas.
Eljach acudió a créditos innecesarios por más de $20 mil millones para parques y polideportivos, endeudando aún más al municipio que ya soportaba de administraciones anteriores obligaciones comerciales superiores a los $200 mil millones Además, se desviaron recursos millonarios de la cultura, el deporte y las víctimas del conficto para fundaciones y ONG bajo la influencia de su aliado político, el exconcejal Erwin Jiménez Becerra.
Pese a la inclusión de Barrancabermeja como Zona Económica Especial (ZESE), los beneficios tributarios no fueron promocionados adecuadamente, lo que impidió atraer empresas.
Barrancabermeja sigue siendo una ciudad con una economía basada en el comercio, los servicios y la informalidad, por ende la mano de obra calificada y no calificada termina dependiendo del politico de turno. Durante el gobierno de Eljach, los picos de contratación de la Alcaldía coincidieron con las elecciones, donde sus aliados lograron posiciones estratégicas, como la elección de Gustavo Moreno de senador.
Pese al aumento de la contratación de CPS en el 2023 para alimentar con burocracia a sus candidatos a cargos de elección popular, que superó las 3 mil ordenes de trabajo, Barrancabermeja cerró el 2023 con un desempleo del 21 por ciento, es decir 11 puntos más que la media nacional.
Eljach gobernó con autoritarismo, priorizando parques y polideportivos, pero ajeno a la realidad de una ciudad con altos índices de drogadicción, violencia, y una infraestructura vial obsoleta. Concluye su mandato con denuncias de corrupción, pero protegido por su influencia política.
Eljach sale salpicado por denuncias de corrupción que no avanzan. Fue uno de los alcaldes señalados por la Contraloría y la Procuraduría General por contratar con evidentes sobrecostos durante la pandemia del COVID-19. Sin embargo, permanece tranquilo porque confía en que tiene inmunidad.
Ha sido astuto: empleó en provisionalidad al esposo de la Directora Regional de Fiscalías, quien, aunque es conocida como la "fiscal de hierro" por su lucha contra las bandas criminales, a las que ha asestado golpes contundentes, su efectividad en casos de corrupción es lamentable, con apenas un 4 % de resultados en contraste con el 88 % de efectividad en la lucha contra el crimen organizado.
Además, cuenta con una Procuradora Provincial que, se presume, es de su círculo cercano, ya que incluso hizo parte de la terna para contralora municipal con su visto bueno. Su eleccion depende del Concejo que acude a concursos polémicos y presuntamente amañados para satisfacer los caprichos del Alcalde de turno, especialmente si es un Concejo dócil, conformado en su mayoría por concejales cuyas campañas fueron apoyadas por Eljach, que permitieron a un alcalde imponer su agenda sin ninguna objeción ni control político posterior. En cuanto a la contralora, era de esperarse que la elegida fuera de su entorno cercano, resultando ser OPS durante su primer año de gobierno.
El desprecio de Eljach por ese Concejo quedó claro cuando ni siquiera asistió a las instalaciones ni a las clausuras de las sesiones que convocaba. El ejemplo más patético lo muestra la imagen del presidente del Concejo, John Blert Corena, persiguiéndolo en su maratónico recorrido de inauguración de parques y polideportivos, cuando el sol se ponía a sus espaldas, para entregarle un reconocimiento que debió haberse realizado en el salón elíptico del Concejo.
Mientras termina su mandato, Alfonso Eljach sonríe para la foto, tranquilo porque, como dijo un folclórico exprocurador provincial de Barrancabermeja: "Aquí no pasa es ná".












