edit: se me fue la tesis a las pailas cabros, no estaba nada alucinando, si hay sangre latina en el equipo narrativo de este juego :')
Zero Parades: For Dead Spies tiene tantas cosas que pegan bien fuerte y que se sienten bien específicas cuando eres latinomericana que se me olvidó por completo que gringolandia pasó por un momento en su historia donde fueron ellos los que estaban siendo "invadidos por una cultura extranjera" con el asunto de Japón y los orígenes del cyberpunk.
(Qué cosa más irrisoria eso de que gringolandia se haya quejado de que ELLOS estaban siendo invadidos).
La Luz para mí siempre va a ser una amalgama de Estados Unidos y España. España por lo obvio del lenguaje y la historia de ser un poder colonizador. Y porque todavía tengo recuerdo de lo racista que eran hacia los latinos en foros en internet cuando alguien pedía piratería en español latino.
Y lo de gringo por todo el material cultural y la cantidad de basura plástica. Y por lo racista y la adicción a la guerra, obvio.
No se me ocurrió que La Luz tiene una lectura del pánico oriental gringo hasta que leí un comentario por ahí. Además que todo el anime que llegaba acá primero pasaba por los estudios de doblaje gringos, por lo que la dosis cultural gringa se duplicaba.
Lo otro es la presencia del idioma portugués junto al español. La persona que atiende el bar en el juego en un momento dice "Calle del Partido" con acento argentino, así que obviamente se me pasó por la cabeza que Portofiro era una especie de alegoría a latinoamérica, haciendo que Nestorismo suene a Peronismo (aunque me parece que Néstor habla portugués). Pero la explicación más simple es que la actriz es argentina y no le pidieron que disfrazara su acento, cosa que encontré maravillosa.
En fin, este asunto me hizo olvidar que existe Portugal ya que para mí portugués es sinónimo de Brasil.
Pero Portofiro no es una metáfora de latinoamérica, por lo menos no intencionalmente. Depende de la perspectiva de quien lo juega, ya que leí un par de reseñas de autores que ninguno era latino, y al parecer a nadie se le pasó por la cabeza o se recordaron que latinoamérica existe, como siempre.
Portofiro es una ciudad en la que poderes capitalistas y comunistas luchan por su dominio a través de intervención política y económica. Hacen tratados y negociaciones y la opinión de la población local nunca es considerada.
Desaparecen gente y convierten edificios en medio de la ciudad en centros clandestinos de tortura. Hay una hija de un detenido desaparecido preguntando si alguien ha visto a su padre. A la protagonista la torturan con electrocución y despierta a orillas de un canal - ¿se acuerda alguien de los cuerpos de torturados que aparecían en el río Mapocho durante la dictadura militar en Chile? Crecí con historias de personas que sobrevivieron torturas solo porque pasaron por muertos hasta que los tiraron al río para luego escapar del país. Una de mis abuelas más de alguna vez visitó las orillas para ver si podía encontrar el cadáver de algún ser querido de quien no había sabido en varios días.
EMTERR son un banco sin fronteras y joden a las naciones con préstamos imposibles de pagar, considerando que hablan francés la alegoría entre Francia y Haití se escribe casi sola.
La omnipresencia de la piratería es el fenómeno cultural en el que yo crecí en los 90 y 2000. Aún tengo recuerdos de cuando no se celebraba Halloween y la fuerza con la que de un año al otro nos llenamos de basura plástica importada.
Y por supuesto, el momento más surrealista fue cuando alguien menciona a los Carabineros por primera vez. Tan local y específico era mi punto de referencia que no sabía que eran una fuerza policial de España y que de ahí se origina el nombre de la policía chilena. Fue ese momento donde me cayó la teja que Portofiro no es una ciudad latina.
La respuesta más simple es que la intervención política, económica y cultural por parte de Estados Unidos, Europa Occidental y Rusia a lo largo del mundo ha sido tan extensa como profunda y poco original en su violencia que los elementos particulares se convierten en una experiencia común y unificadora para las poblaciones que han sido sus vícitimas.
Creo que eso ha sido lo más particular y novedoso que Zero Parades me hizo experimentar. Un producto no hecho en latinoamérica me hizo sentir por un momento que vivía en un mundo donde el etnocentrismo gringo no era la cultura dominante.
Pero esa ilusión se rompió con las pocas reseñas y comentarios de gringos cuyos análisis se sienten tan básicos. La falta de otra perspectiva cultural llega a doler.
No recuerdo dónde leí que alguien dijo que Zero Parades fue escrito desde la perspectiva de ser una persona para quien el inglés no es su idioma nativo (y una vista rápida al equipo narrativo ese el caso). Y creo que le dío al clavo. Se nota la variedad y riqueza de perspectivas.