@eclipsvs
predisposición masculina despertó automatismos, traduciéndose en un cincelado risueño que no temió en mostrar. quizá pareciéndole de lo más ridícula la situación que lo había llevado a volver a proyectar una silueta que se había jurado formaba parte de los recuerdos archivados de su memoria. al no considerarse en exceso obstinado, aquel mínimo tirón de la caja fue suficiente como para hacerlo deslizarse de sus yemas, que sintieron el momentáneo vacío que la no-presencia dejó entre sus dedos. “ ¿te lo debo? ” la porción de comentario que había llamado realmente su atención se desveló calma desde su paladar. suspiró, adentrando palmas en los bolsillos de la chaqueta y, tomando un paso hacia atrás que lo separasen algo más de una cercanía repentina. “ quién iba a decir que mis deudas se saldarían tan fácilmente ” anotó, cómico, permitiéndose un exceso de confianza al apoyarse sobre carro ajeno, dejando una mirada en los productos que el otro varón había seleccionado. el ceño, rápido, se frunció al tomar lo que reconocía como comida infantil. “ ¿nació algún bebé en tu familia? ”
automática reprimenda, silenciosa, mas que repudiaban la elección de sus propias palabras. Fue el desvelo imprudente de que en él aún quedaba cierto resentimiento sin saldar y que su presencia en él parecía despertar recuerdos tormentosos, mucho más que aquellos en los que parecía reinar la felicidad. Ahora la caja prevalecía entre sus dígitos, vencedor de algo por una vez en su vida. “Al parecer si soy capaz de ganar algo todavía” burla automática, mera referencia al sin fin de cosas que había perdido a lo largo de su vida “veo que sigues siendo él mismo, prestando atención a tonterías y perdiendo el foco de la conversación” rápido para ejecutar una excusa, qué más podía decir sin quedar en evidencia. La próxima pregunta le tomó desprevenido, no pensó en develar tan rápido qué había sido de su vida, pero tampoco en él había vergüenza o deseo de ocultar lo que más felicidad le producía. “Ajam” movimiento de cabeza que acompaña el asentir, odiaba como siempre había sido conocedor de todo su entorno familiar “tengo una hija” confesó, sin sonar nervioso o ansioso. Era la costumbre de decir aquellas tres palabras a menudo. “¿Tú? ¿Te has casado?” ah, una vez más, yendo directo al punto del interés. Se veía más feliz que él, pero no quería saber que también compartía con otra persona la felicidad. Por instantes se sintió egoísta, por no poder aceptar que de los dos él probablemente seguía cayendo una y otra vez en el mismo abismo. Ah, no podía disimular en su mirar el interés en conocer la respuesta.













