Una vez más reacción contraria logra sorprenderle, pequeña es la carcajada insonora que emana de sus labios mientras la mirada acaba en el suelo y su cabeza niega. Han tenía esa tendencia a iluminar cualquier habitación, a aportar comentarios que le entretenían y quizá era aquello lo que hacía que el tiempo juntos nunca fuese suficiente. “Tampoco parece que te moleste demasiado” acusó alzando sus cejas, observándole con curiosidad, como si ya no conociera la respuesta. “Si sigues hablando sobre el tema e insinuando cosas dudo que te deje cocinarme algo. no sé que estás buscando, pero te advierto que estás teniendo éxito” porque aunque controlara sus instintos, eso no dejaba aparte que le requería demasiada energía hacerlo y el menor no le estaba ayudando demasiado con su tacto, la conversación y el tipo de comentarios que se había dispuesto a soltar. Se estaba esforzando demasiado cubriendo su cuerpo con algunas prendas, sentándose del otro lado de la barra incluso cuando le hubiese gustado observar de cerca el proceso culinario. “Estoy muy quieto” protestó, alzando sus manos “más quieto de lo que me gustaría, pero ¿sabes qué me parece divertido?” cuestionó, jugueteando con el mantel que tenía en frente, una necesaria distracción “llevamos juntos un tiempo y viviendo juntos otro tiempo, pero sigues poniéndote nervioso como la primer vez” resaltó, recordando aquellos primeros encuentros de voz titubeante que apenas se atrevían a mirarle fijamene “¿será que en algún momento podré pasearme en nuestro departamento sin ocasionar una catástrofe? ¿O debería preocuparme si eso pasara?” ¿significaría que ya no le encontraba tan atractivo como antes o que se sentía más en control? Aunque estaba jugando con las palabras terminó pensándolo seriamente en su interior, un leve deje de inseguridad. Mas sus pensamientos fueron prontos interrumpidos por aquella oferta, sus labios accediendo a atrapar la cuchara y deleitarse con aquella receta. Permaneció un instante en silencio, relamiendo sus labios e interpretando una reacción negativa, disgusto, elevándose un poco para acercarse más al contrario y dejar un corto beso sobre sus labios “estoy impresionado, tendré que creer que has mejorado tus habilidades” exageró, resignado para luego susurrarle “está perfecta así”
lucian no se equivocaba, lo cierto es que no le molestaba, como tal… pero le distraía. mucho. pero aquello es algo que su novio sabe de sobra, y aquella advertencia que llega después únicamente consigue ponerle un poquito más nervioso, porque claramente esa no era la intención, pero siempre las cosas terminaban por salirle de la forma que menos esperaba. de hecho, está seguro de que podría hacer una lista de todas las cosas que había pensado y que nunca le salían de acuerdo al plan, ¡mucho menos con lucían! precisamente porque el contrario era mucho más observador y astuto que él, y fácilmente podía darse cuenta de los detalles que thahan, por otro lado, quizás no podía ver – o no pretendía mostrar, por ejemplo. cuando finalmente se encuentra preparando el platillo, le dedica una sonrisita a su novio al ver que decide seguir sus indicaciones, y asiente ligeramente complacido. sin embargo, la pregunta provoca que le vuelva a mirar, curioso. “ ¿el qué? ” inquiere, finalmente ahogándose con su propia saliva cuando intenta pasarla. es hasta que logra calmarse un poco, que toma una bocanada de aire, y deja escapar un suspiro, sintiéndose un poco abochornado por aquel válido comentario – porque es cierto, aún si llevan tiempo juntos, hay cosas que al más joven consiguen ponerle nervioso, ¿pero qué se supone que haga? si bien está acostumbrado ya a varios aspectos de la relación, hay otros que siempre van a provocarle reacciones como aquella. y es que lucian le parece demasiado atractivo como para no abochornarse de vez en cuando. “ uhm – ” humedece sus labios, entonces, mientras busca la mirada impropia. “ a lo mejor deberías preocuparte si eso pasara – porque es tu culpa, ¿lo sabías? ” bromea una vez que consigue mantenerse tranquilo. “ eres – ¡mírate! ” hace un ademán con su mentón, como si quisiera señalarlo y hacer evidente aquello que ya le había confesado alguna vez: ¿cómo no iba a ponerse nervioso cuando se veía así? “ igual, es broma. ” le dice, al final, acercándose momentáneamente para darle un apretón en la mano. “ no va a pasar – acostúmbrate a mis caídas. ” le asegura entonces, ahora burlándose de sí mismo por, precisamente, haberse tropezado hace unos momentos ante la impresión de verle sin ropa cuando de por sí se encontraba alterado. espera, después, a que saboree la cucharada que le había dado de prueba, observándole fijamente, de pronto sintiéndose un poquito preocupado cuando pareciera que no le gustaba. es hasta que recibe el beso, que se siente tranquilo una vez más, y sonríe complacido. “ ¿en serio? – la verdad es que he estado leyendo varias recetas, yo sé que tú eres el que mejor cocina de los dos, pero es que a veces llegas más cansado que yo y quería, ya sabes, evitarte el tener que cocinar aún así— ” comienza a explicarle, sus palabras sonando cada vez más atropelladas, hasta que decide cerrar la boca, y deja escapar un suspiro aliviado. “ entonces lo serviré. ” dicho esto, se pone la tarea de servir la pasta con la salsa que había preparado, por igual, momentos después entregándole el plato a su novio, luego sirviéndose una porción para él, expectante a que la probase. “ voy a rezar para que no te de indigestión… ”