No sé en qué momento la perdí, quizá cuando cada tarde me decía que iba a dormir, no le veía nada malo, me decía que solo quería descansar, pero poco a poco se volvió habitual. Cualquiera pensaría que si ella dormía en la tarde, no iba a dormir en la noche, pero no fue así, ella dormía toda la tarde y se despertaba para comer un poco y volvía a dormir, a veces la encontraba despierta en la madrugada, pero se dormía enseguida; poco a poco se fue alejando de todos y siempre dormía. Un día se me ocurrió darle unos besos mientras dormía, quería tenerla conmigo, extrañaba su sonrisa, su humor loco y como se enredaba su cabello entre mis dedos cuando hacíamos el amor, pero ya no despertó. Quizá sí la hubiera despertado antes, si la hubiese abrazado más o hubiese hecho las locuras que ella quería que hiciéramos, quizá no se habría quedado dormida.
-DSE

















