Hice de la fuerza de ánimo mi castillo y mi coraza; no quiero disfrazarme de víctima de la injusticia. Más que todos los hombres vale para mí eso poquito que me permite no necesitar a nadie. Estando firmes mi religión y mi honor, en nada tengo lo que se va de mi lado. El ayer se fue, el mañana no sé si lo alcanzaré: ¿por qué razón voy a apenarme?
Ibn Hazm





















