Sócrates ya sabía que no era posible ejercer la parresía en el ágora, esto es; decir la verdad sin ornato, hasta el final con vistas a cuestionar el orden social, normalmente injusto. Su intuición, que data de la democracia ateniense del siglo V a.C., hoy es con toda seguridad vigente. Su estrategia fue la de ser un tábano para sus conciudadanos; solo abandonó la institución oficial donde se hacía la política, para trasladar su actividad a las calles, plazas, salones de sus conciudadanos, y a veces, muy raras veces durante un paseo a la afueras de su ciudad hacia las orillas del río Iliso. La política es mucho más que lo que hacen los políticos en las instituciones legislativas y ejecutivas de las sociedades. Sócrates es un buen ejemplo de ello. Su trabajo fue primeramente político y seguidamente, pero no menos importante, su praxis estaba cargada de ética. Sin embargo, ... Leer más¿Política sin ética? Autómatas (des-)obedientes 2