-40 grados.
Cuando un ser humano desciende su temperatura hasta los 28 grados el cuerpo ya habrá intentado todo lo posible por sobrevivir. Sin haber dado resultados pronto, los tejidos se habrán de congelar haciendo sentir al sujeto que su piel arde, algunas personas tienden a desnudarse por el extremo "calor" que las consume. Mueren, mueren sintiendo que son calcinadas.
No es brutal decirlo, es la paradoja poética de la muerte. ¿Muerte? ¿Esta no era una tarjeta navideña? ¿No deberías estar hablando del amor y las fiestas decembrinas? Ehmm Lo es, vamos desde el principio.
Vacío, ladera infinita de prolongada muerte, envuelve tierna y lentamente a quien sin cavilar se adentra en ella.
Podría ser cualquiera, nadie está exento de perecer en ese entorno.
Perderás la cordura, te desnudarás y luego te lanzaras a los brazos helados de una agonía cálida, fugaz, empírica.
Tus extremidades se irán adormeciendo, caerás lento, y tan rápido al mismo tiempo que no te darás cuenta de en qué momento diste ese paso en falso.
Si, estoy hablando del amor.













