"La revolución acaba con la mentira social. La revolución es la verdad. Comienza llamando a las cosas por su nombre". León Trotsky #DeberSer
seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from China

seen from Netherlands

seen from Italy

seen from Malaysia

seen from Romania
seen from United States

seen from Singapore
seen from Yemen
seen from United States

seen from Singapore
seen from United Kingdom
seen from Germany
seen from Vietnam
seen from Singapore
seen from Vietnam
seen from United States
seen from Bulgaria
"La revolución acaba con la mentira social. La revolución es la verdad. Comienza llamando a las cosas por su nombre". León Trotsky #DeberSer

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
No puedo hacer coincidir mis ideas, se dispersan y vuelven a reagrupar. Giro, pienso y busco reversibilidad, pero ésta es una batalla que no puedo ganar. Y me pregunto como puedo encajar aquello que deseo con lo que lógicamente es incorrecto? Si tan sólo pudiera encontrar la solución más viable, y cercana a mis sueños, pero es imposible conciliar al "ser" y al "deber ser", pues se encuentran tan tajantemente divididos, que sólo me resta flaquear, y abandonar este dilema existencial, ya que perderé más que aquello que anhele ganar. Lamentablemente la suerte se libra sólo al que sabe apostar, por ende sólo puedo hacer ataraxia, y suspender todos mis juicios críticos.
Nimiedad Existencial
Cuando la inspiración no llega... Y de alguna forma sabes que no lo hará.
¿Cuál es el motivo de escribir? ¿Cuál es la razón para solo teclear... y teclear... y teclear?, si no hay un motivo, sin interés... solo teclear. Mientras escuchas música de fondo, de esa que no te emociona nada, pero que seguro debe ambientar bien la situación... música del todo monótona, intrascendente.
Mientras, los minutos pasan y tú esperas que la musa llegue a darte golpecitos en la frente, "He aquí una idea, escribe hasta que tus huellas dactilares se pierdan", y seguir redactando satisfecho con cada línea, con cada párrafo bien terminado, sabiendo que no estas frente al monitor para nada.
Cuando en el mundo pasa tanto... siempre el sufrir y la alegría del ser humano danzando entre la miseria, el sensacionalismo, la mediocridad... la felicidad fugaz del día a día (repitiéndose la formula sin parar).
Pero tú sigues “escribiendo”, ¿Escribiendo para quién? ¿Por qué?... Solo sigues tecleando.
Te das cuenta de que el reproductor de música se ha detenido, decides que es tiempo de escuchar lo que dice tu cerebro... y no hay nada, nada salvo "¿Cómo voy a seguir pretendiendo que lo que estoy escribiendo me complace?", mientras, intentas que alguna idea llegue por arte de magia.
No, no llega.
Tus problemas comienzan a llegar uno a uno a tu cabeza, desde el más sencillo como ¿Por qué no ir a servirse una tasa de café?, hasta ¿De qué vas a comer en unos años si las ideas siguen sin fluir?. Te sumes por unos minutos en una reflexión sin sentido, al fin al cabo las cosas son... pero al menos tu computadora esta encendida, lo cual solo significa que haz podido pagar un mes más de luz...
Recuerdas que estabas tratando de escribir algo.
Tratar de mirar a la nada tampoco ayuda, te sumes en un profundo trance y para cuando reaccionas han pasado horas, el cursor frente al texto que pobremente haz conseguido estructurar parpadea como señalando que debes continuar... te presiona, te insiste de forma tan irritante... a escribir, eso hacías... o eso querías... o eso pretendes... o eso pensabas.