Pensaba salir el 14 temprano rumbo a las sierras... pero ya de entrada se me complico en armar la bici con la carga.
El viaje después fue una verdadera odisea; se me soltaron las alforjas, se salió la parrilla porta equipaje, ese peso aplasto los cambios y se me torció la cadena; un trapo que llevaba se zafó y termino enredado entre la rueda y los frenos. Resumen: La bici quedo media frenada de ambas ruedas, con el guardabarros trasero medio caído y rozando la rueda, los cambios con un ruido molesto. Además es todo subida, así que mis piernas también dijeron basta!
Y me tuve que bajar y meditar. Qué hacer? soñaba con ese día, cómo sería, hasta dónde llegaría, que pasaría. Y ahí estaba, cansada, habiendo hecho sólo 22 km, con la bicicleta destartalada.
Me resigne, así no iba a llegar a ningún lado.
Tuve que volver sobre mis pasos ya andados, pero, a pesar de que me sentía triste por la vuelta, aprendí que no puedo cargar como bestia la bici y salir así como si nada, como si toda la vida lo hubiera hecho; aprendí que sola una no puede llegar muy lejos y lo más importante, que la próxima vez, ya voy a tener más cancha y nada me va a parar... o tal vez si?













