Cine: Giant Little Ones (2018)
Podría decirse que Frankie (Josh Wiggins) y Ballas (Darren Mann) lo tienen todo. Son apuestos, integran un equipo de natación escolar, tienen suerte con las chicas y comparten una amistad entrañable que se extiende desde la infancia. Bueno, casi: los progenitores de Frankie (interpretados por María Bello, también productora de la película, y Kyle MacLachlan) se divorciaron cuando el padre halló el amor en otro hombre, lo cual provoca conflictos que aún persisten en el seno familiar.
La cosa se comienza a complicar cuando Frankie cumple años y lo celebra, como no podía ser de otra manera, con amigos, alcohol y drogas. Al despertar de una noche agitada se encuentra con una situación totalmente inesperada: Ballas, con quien ha pasado la noche en la misma cama, le regala una breve sesión de sexo oral... y disemina en las redes sociales el rumor de que, en realidad, él fue el receptor del acto, sacando a Frankie de un armario en el que ni siquiera había pensado meterse. Y convirtiendo la amistad que disfrutaban en una batalla de ribetes desconocidos e incluso violentos.
La película canadiense, escrita y dirigida por Keith Behrman, no confirma ni niega si alguno de los protagonistas son gays o bisexuales. No pone etiquetas. Pero sí muestra los conceptos de homofobia y bullying casi en primera persona a través de actos de violencia, miedo, desconocimiento o prejuicio y eso la vuelve una experiencia muy interesante.