Te llevo atado a mis deseos, enlazado a la ternura, enredado a mi dermis, cosido a mi pensamiento, hilvanado a mi boca que muere de placer, entretejido con lazos finos, sutiles y sempiternos a mis piernas, a mi cintura, a la espalda que requiere del roce de tus manos, de tus dedos que me enloquecen y hacen arder mi piel. Leregi Renga


















