Acabo de despertar, creí haber muerto, soñe con grandes matorrales de agua y los caballeros negros, en realidad nose si en verdad ocurrio, no recuerdo nada. Aquí estoy en un encuentro con todos mis viejos amigos y los mas sabios. Rivendel me recibe con los brazos abiertos y me da un alivio saber que estoy en las manos de Elrond y este gran equipo.
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Emma llevaba horas intentando dormir, dando vueltas en la pequeña litera. No podía descansar plácidamente mientras su hijo no estaba junto a ella. Se incorporó en la cama y se frotó los ojos intentando llevar la calma a su mente, pero era imposible. Se repetía constantemente, como si de un mantra fuese, que encontraría a Henry.
Siempre había temido a la noche, el hecho de tumbarse en la cama y solo escuchar sus propios pensamientos. Era ese momento en el cual el peso de sus acciones, de las que hizo o las que dejó por hacer, se apoderaban de ella. Incomoda, se sentó en el borde de la litera y se masajeó la sien. Cuando levantó la cabeza, pudo ver como en la litera contigua dormía Snow. La cara de preocupación era visible hasta dormida y eso le sacó una sonrisa. Fue entonces cuando se percató que no estaba Charming junto a ella. Bajó de la litera lo más despacio posible, intentando no despertar a Mary Margaret. Se dirigió a la puerta de puntillas, como si de una niña pequeña se tratase, pero antes de llegar a coger el pomo de la puerta, el barco se balanceó bruscamente.
Snow se levantó sobresaltada, mirando a todas partes, intentado descubrir que le había despertado. Emma había caído al suelo e intentaba incorporarse, pero las sacudidas no cesaban. Ambas escucharon gritos provenientes de la cubierta, reconociendo una de las voces como la de Charming. Snow se levantó bruscamente, precipitándose contra la puerta mientras las sacudidas no cesaban. Emma la agarró y juntas intentaron encontrar el equilibrio para no caer al suelo.
—Emma, ¿Qué le está sucediendo al barco? — Snow intentaba abrir la puerta, pero algo le impedía empujarla— No se abre, pero que…
— ¡Han cerrado la puerta! — Sin más dilación, Emma, se acercó a sus pertenencias como pudo y buscó en el bolsillo de la chaqueta. La búsqueda tuvo éxito y sacó un pequeño revolver— Snow, apártate. — Sin poner resistencia, Snow se distanció de la puerta mientras Emma apuntaba a la cerradura. Apuntar era casi una proeza en aquella situación pero Emma se las arregló para que con un solo disparo, la cerradura se rompiera. — ¡Vía libre!
Snow salió a la carrera mientras Emma seguía sus pasos. El pasillo estaba empezando a inundarse por el agua que caía de las escaleras de la cubierta. Cada vez estaban más cerca de la salida y poco a poco empezaron a entender la conversación que se estaba manteniendo allí arriba.
— ¡Regina! ¿Qué intentas hacer? Debemos ir juntos a por Henry— El vaivén del barco hacía que Charming estuviese sujeto al mástil mientras intentaba apuntar con su pistola a Regina.
— ¡JA! Estúpido príncipe, ¿Crees que voy a permanecer quieta mientras me quitáis a mi hijo? —Se fue acercando poco a poco a la barandilla del barco mientras amenazaba a los presentes con su magia.
—Creo que va siendo hora de marcharnos, el portal está a punto de cerrarse— Rumpel pasó una pierna por encima de la barandilla.
— ¡Ni se te ocurra moverte cocodrilo! Sabía que no podían confiar en ti, eres un maldito monstruo— Hook apareció en escena, blandiendo una espada— Te juro que me haré un par de botas nuevas contigo.
—Pirata estúpido, no llames a la puerta de la muerte. Podría haberte matado en cualquier momento, disfruta de tu amarga vida. — Y con un sonrisa perversa saltó al mar al mismo tiempo que lo hacía Regina.
— ¡NO! — Charming y Hook gritaron al unisón corriendo en pos de ellos. En ese mismo instante Snow y Emma subieron con dificultades las escaleras, entrando en escena.
— ¿Qué está pasando? — Emma comenzó a dirigirse hacia ellos, esperándose lo peor. Cuando llegó, divisó en el mar un torbellino— ¡El portal! ¿Qué hacéis? ¡Se está cerrando!
—Regina robó la bolsa de las judías mágicas. Es culpa mía, bajé la guardia. —Charming miraba con desesperación el portal— No podemos cruzarlo, es demasiado tarde…
— ¡NO! No puedo dejar que se cierre, es la única forma de encontrar a Henry— Emma se agarró a la barandilla mientras las fuertes olas movían el barco. Miró hacia abajo, serían unos pocos metros de caída y si tenía suerte las olas no la arrojarían hacía el barco— Voy a saltar…
—Pero, ¿Qué demonios estas diciendo? ¿Estás loca? Con estas olas, te matarías— Hook la agarró del brazo y tiró hacia él. Emma no cedió, se desprendió del agarre y se dejó caer a las fieras olas.
Unos pocos segundos de caída la sumergieron en las gélidas aguas en un sonoro golpe. La fuerza de las olas era peor de lo que imaginaba, haciéndole prácticamente imposible nadar. En una sacudida salió disparada a la superficie, el suficiente tiempo para poder respirar. Antes de volver a ser engullida por las olas, escuchó como alguien se lanzaba al agua. La corriente no dio tregua y la volvió a atraer hacia las profundidades, en dirección al vórtice del torbellino. Sintió como se le agotaba el aire y poco a poco la oscuridad se abrió camino.
El calor llegó por fin llegó a su cuerpo, dejando atrás el frío de las gélidas aguas de Storybrooke. Un desagradable sabor a sal hizo que tosiera, sintiéndose la garganta dolorida. Debía de haber tragado mucha agua después que el portal la engullera. El solo hecho de pensar que había cruzado hizo que abriera los ojos desesperadamente. Un sol cegador hizo que los volviera a cerrar y tuvo que frotarse los ojos antes de poder abrirlos de nuevo. Tenía el cuerpo entumecido y le costó poder incorporarse para ver dónde demonios estaba. La imagen que recibió era una simple playa, con su típica arena y sus típicas palmeras. Sintió una pequeña punzada de desilusión al ver que no tenía nada de diferente a una playa del mundo que ella conocía. Pretendía encontrar árboles fuera de lo común o incluso el mar de otro color, al fin y al cabo era el País de Nunca Jamás.
Su cuerpo protestó cuando decidió levantarse, parecía como si le hubiesen dado una buena paliza. Una vez de pie, puedo ver que efectivamente se encontraba en una paradisíaca playa y que por lo que suponía, estaba sola. El plan de seguir a Regina y cruzar el portal había sido un éxito, pero ahora mismo no sabía qué hacer. Miró a su alrededor, encontrando un pequeño sendero que se adentraba a un frondoso bosque. Sin ningún otro camino que condujera al interior de la isla, comenzó a caminar hacia él.
La espesura del bosque era notable, parecía la típica selva amazónica que tantas veces había visto en la televisión. Cada vez era más difícil seguir andando sin recibir un arañazo de algún matorral o tropezar con alguna raíz. Emma empezó a maldecir a cada planta que se encontraba en su camino cuando de repente escuchó un ruido a sus espaldas. Emma se giró bruscamente con la idea de que un animal salvaje la atacara, pero no vio absolutamente nada. Nerviosa, aligeró el pasó sin saber muy bien donde ponía los pies. El pulso se le aceleró cuando el ruido que había oído anteriormente apareció de nuevo, cada vez más cerca. Poco le sirvió correr hacía el interior del bosque, unas manos la atraparon. Tapándole la boca, Emma ahogo un grito de auxilio.
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Gracias por los comentarios, la verdad que me animan mucho! Sois una amor, estoy muy feliz de pertenecer a este fandom!!
Una cosa que quería comentar es la longitud de los fic. Se que son cortitos, pero esto me permite escribir más a menudo y no quedarme trabada. También me permite publicar cada día o dos (a tope de power jaja).
Cualquier idea, sugerencia o corrección ya sabéis, mandarme privados!