Dramática
Me siento terriblemente mal y nadie lo entiende.
Estoy segura que si lo digo en voz alta a lo mejor me tildarán de dramática, y ¡sí que lo soy! porque joder, no sé que es lo que pasa conmigo. ¿Qué está mal en mí?
¿O acaso soy yo la que está mal?
¿Qué hice mal?
Tengo miedo. Mucho miedo. Angustia, desesperación, pavor, ansiedad, de todo. Me arrepiento de cada cosa que me llevé a la boca y me arrepiento de que mi estómago lo haya disfrutado y odiado al mismo tiempo.
Debería ser normal, ¿no? Ya actué como una persona normal. Comí lo mismo que una persona normal. A medias, pero lo hice; y ahora ¿qué siento?
Culpabilidad. Demasiada culpabilidad.
No debí haberlo hecho.
No, claro que no.
Trato de no preocuparme. De decirme que no está mal lo que hice. De hacerme la idea de que fue solo un día. Que ya no se volverá a repetir, pero ¿hasta qué punto es eso cierto? Si cada vez son más comunes los días como aquel.
¿Mil? ¿Dos mil? ¿Tres mil calorías? Creo que fueron hasta más.
A este paso, volveré a ser horrible, una bola de grasa, pero ¿a quién le importa? No lo sé. ¿a mis padres? ¿a mí? ¿a la sociedad?
¿A quién? ¡Dime! ¿A quién?
No lo sé. Joder, que no lo sé.
Yo no sé nada. Ni siquiera lo que pasa por mi cabeza. Solo reconozco que es un impulso. Como si ya estuviera acostumbrada a volver a un mar de lágrimas cada vez que pienso en la comida.
A este paso, ¿cuándo volveré a ser normal?











