Recuerdo cuando le sonreía al celular en tu honor, un 'hola' tuyo bastaba para arreglarme el día. Recuerdo cuales canciones te gustan y cuantos insomnios me acompañaron tus palabras. Te amaba tanto entonces. Amaba escuchar tu risa, amaba tus ocurrencias y me sentía correpondida. Ahora, al escribir estas letras revivo la emoción y aunque una espinita me punce el corazón porque ya no estás, agradezco tu paseo por mis días.
Ciria












