Yo la busco
(Sara Gutierrez, 2018)
Película sin demasiadas pretensiones pero con muchas virtudes.
Gracias por retratar esas relaciones inclasificables, esas zonas grises, que no son amor romántico, pero tampoco amistad y que suelen ser tan incomprendidas, difíciles de descodificar y tan poco representadas en la pantalla. El amor tiene muchos matices, a veces ambiguos y contradictorios, pero no por eso menos auténticos.
Gracias también por representar esa soledad existencial que viene de la reticencia a encajar en unos estándares prediseñados.
Y por último, gracias por retratar mi palpitante Barcelona ravalera y su vida nocturna. A menudo la he vivido exactamente así, como un fluir de acontecimientos, un deambular errático, una cadena de encuentros fortuitos y de conversaciones efímeras pero interesantes con desconocidos.
"Yo la busco" nos enseña un viaje físico, pero también onírico, para encontrar, perdiéndote, tu propia manera de sentir.














