La sabiduría es la prioridad más placentera,
las tomaste y mantuviste entre tus manos,
me dijiste que el tesoro más grande es creer en uno mismo en momentos difíciles.
Soñar y sonreír son algo hermoso y sencillo,
sé igual a tu mirada noble,
tan mágica como una rosa en invierno,
brilla más que joyas en el olvido.
A veces creo que si mi vida fuera una flor
los pétalos estarían marchitos,
y lastiman con un dolor que te hace mirar hacia adelante.
La sabiduría es la prioridad más placentera,
De niño era amigo de la tristeza,
en las pesadillas me he encontrado,
miedo es lo que encuentro,
crecí en él, es difícil dejarlo ir.
De la parsimonia he aprendido
que la tranquilidad es la carta
para quien aprecie el silencio después de una tormenta
y la calidez es el suspiro de una lección importante.
El olvido es un parpadeo desolador y sabio,
la última vez que lo viví sentí sueño,
siento las lágrimas presentes aún,
ellas son el ejército que me ayudan a combatir lo peor de mi pasado.
En el olvido nos vimos por última vez,
no lo supe hasta que el suspiro de los recuerdos llegó,
se desvanecieron con tal rapidez
que la tristeza cedió el lugar para el frío.
El olvido es un parpadeo desolador y sabio,
a veces lo hago con rapidez,
Creo que hacia aquel destino me dirijo,
ese camino estaba predeterminado,