Ok, no se cuántas solicitudes pueda mandar pero,... ¿Cómo sería el episodio 28 del Instituto su hubiera sido Sucrette quien besara a Castiel? 🤔
Hola de nuevo, linda.
Puedes mandar infinitas. ¿Quieres leer una escena en concreto? Mándala, ¿quieres que haga un headcanon de varios? Mándalo. ¿Quieres simplemente hablar? Escríbeme. Y todo cuantas veces quieras (siempre que los tenga abiertos, por supuesto, aunque si es solo hablar o preguntar cuando quieras). La única cosa que quiero que tengas, y tengáis, en cuenta es que si repites muchas veces y tengo más peticiones aparte de la tuya, daré prioridad a las nuevas. Se hará lo que me mandes, pero no por orden. Quiero decir, ahora mismo no tengo ninguna, entonces la hago de primera, pero y si tú mandaste algo seis veces o más y en mi bandeja de entrada hay otras tres peticiones y la tuya, entonces aunque tú lo hayas mandado de primera se harán las otras primero. Pero en fin, puedes mandar muchas solicitudes, incluso ahora podrías mandar otra o otras tres (si son temas diferentes separalos, por ejemplo el beso del episodio 28 con Sucrette besando a Castiel en uno, otro sobre Lysandro cuando se mudo o otra sobre Rosa y Sucrette haciendo un plan para que Hyun se declare, yo que sé, todas esas tienen que ir en mensajes separados).
Espero que te guste lo que he escrito, dísfrutalo mucho y que esté a tu altura.
PD: Contiene SPOILERS de Corazón de Melón en el instituto, si no has jugado, no sabes nada de dicho juego o no quieres leer SPOILERS no leas. (Aviso aunque creo que todas las personas ya saben que pasa en cdmi, pero por si acaso)
…………………………………….................Empezamos.
Me rindo.
Definitivamente me rindo, no encuentro a Peggy, abandono.
He estado buscándola por al menos una hora, ni siquiera sé porque estoy tan exahusta, pero es suficiente por hoy. Resoplo y me siento en uno de los bancos del club de jardinería, la verdad es que podría haber dejado de buscarla cuando me dijeron que tendríamos una reunión para saber que nos deparaba, pero la curiosidad me había embargado en el momento y no pude resistirme a adelantarme a todos.
Mis ojos se clavan en las flores que Jade ha plantado hace dos meses, están verdaderamente lindas y florecen hacia arriba con un toque atrayente que mantiene mi mirada en ellas, casi tanto como lo hace él...
Castiel…
Después de la cena, mi padre ha gritado como nunca y lo ha echado, después de un horrible fin de semana, al regresar al instituto, Castiel parecía estar molesto conmigo, aunque realmente no puedo culparle. Suspiro y me dejo caer hacia atrás en el banco, cerrando mis ojos.
- Pensé que estarías dando vueltas, pero parece que ya te has relajado.
Me he sobresaltado, incorporándome rápidamente para mirar a los ojos al chico que estaba atrapado en mis pensamientos.
Castiel estaba allí, su pose continuaba siendo arrogante como siempre lo había sido, sus brazos estaban cruzados sobre su pecho y me escudriñaba con una calma que me ponía de los nervios. ¿Cómo era posible si quiera que él mantuviese la calma de esta forma cuando yo no podía dejar de sentir mi corazón luchando por salirse de su lugar?
- Yo…- trago saliva e intento relajarme mientras hablo. –Quería… quería encontrar a Peggy, no lo he hecho así que me he sentado aquí…
Ha mirado hacia atrás, como comprobando algo, y he seguido el movimiento de su cabeza en todo momento, cuando sus ojos han vuelto a los míos, ha avanzado hacia mí, sentándose a mi lado con tranquilidad, en ese momento, al sentirle tan cerca, todo mi cuerpo a reaccionado, mis mejillas se han coloreado y ya no sé si puedo actuar con normalidad.
He tragado saliva y se ha colocado tranquilamente en el asiento, sus ojos han vuelto a los míos y mi respiración se ha acelerado.
- Creo que está teniendo una conversación importante con la dire, ahora.
- Oh… ya veo.
Tras esas palabras ambos nos hemos quedado en silencio, sentados el uno al lado del otro, siento una tensión que puede cortarse con un cuchillo, por primera vez me siento incómoda con él a mi lado, una sacudida me recorre y me giro desesperada hacia él.
Él solo me observa en silencio.
Bien, es ahora o nunca, prolongarlo solo me va a hacer enloquecer más de lo que ya lo estoy haciendo. No es para tanto, de hecho, no lo es, solo tengo que preguntarle si le pasa algo conmigo, luego actuaré dependiendo de lo que me diga.
- ¿He hecho algo malo?- pregunto, por fin, sintiendo como el nudo en mi garganta crece un poco ante la incertidumbre de no saber que va a responder.
Suspira y se inclina hacia delante, mirándome fijamente con esos ojos grises que podrían ver a través de mí en cualquier momento y en cualquier lugar. Esos ojos que me conocen y con los que sueño todas las noches.
- No- me dice, siento que ante sus palabras puedo respirar un poco mejor. –Pero, sin embargo, creo que tú me debes una explicación.
Un balde de agua fría cae encima de mí al ser consciente de lo que me está pidiendo, me estremezco levemente y me encojó un poco en el sitio.
- Esto…
- ¿Por qué tuve la impresión de que tu padre me iba a descuartizar cuando te acompañé el sábado?
- Ah… eso.
No sé si suspirar de alegría o si tirarme del pelo con fuerza, puede que no me esté preguntando el porqué de la cena, o lo que estoy pensando cada vez que aparece delante de mí estos días, puede que no lo esté haciendo pero tengo que confesarlo indirectamente al contestar esa pregunta.
- No es culpa tuya- suspiro, un poco nerviosa. –Bueno, a ver, reconozco que mi padre puede alterarse un poco cuando se trata de chicos, pero…
- ¿En serio? ¡Qué sorpresa!
El tono de su voz es divertido, pero no quiero bromas ahora, así que inflo mis mejillas y frunzo el ceño cuando le veo esbozar una sonrisa burlona, esa sonrisa que me eriza la piel y me vuelve una completa idiota.
- ¡Déjame terminar!- gruño.
Él levanta las manos en son de paz con esos aires divertidos y solo consigue hacerme resoplar ante su semblante burlón. Aunque quiero que se ponga serio, no puedo enfadarme realmente con él, cada vez que lo tengo cerca, cada vez que me habla, me sonríe o se mete conmigo solo consigue sacudir mi corazón, hacerme temblar con fuerza, sonreír involuntariamente.
Agito mi cabeza bruscamente y vuelvo al punto, tengo que dejar de pensar en él y decirlo claramente porque si no, no terminaré hoy. Me pongo seria.
- Ya que he estado saliendo mucho últimamente, mis padres no me dieron permiso para ir al restaurante, así que…
Algo en su rostro va cambiando a medida que hablo.
- …Te escapaste- termina por mí, con una pequeña sonrisa victoriosa en su rostro, comprendiendo por fin la situación que me embarga y que afectó a mi padre.
- Parece que te alegras- cruzo mis brazos. –No es a ti a quien te reprochan, así que no sonrías tanto.
Estira su brazo, llevándolo hasta mi cabeza para acto seguido despeinarme con un gesto enternecedor de su parte, mis mejillas se ruborizan y él solo continua con aquella sonrisa calmada que lo caracteriza.
- Ese es el tipo de cosas que nunca he vivido, mis padres se largaron antes de que pudiera pasar. No tenía a nadie contra el cual rebelarme. Te envidio, al menos de alguna manera.
- Eso explica bastantes cosas…
Retira su brazo de mi cabeza, deteniendose un momento en mi pelo, solo fueron unos segundos, pero mi corazón quiso escaparse del pecho por onceava vez. Dios, ¿por qué causaba tanto efecto en mí?
- En fin, lo que no entiendo de todo esto- dice. -¿Por qué tenías tanto interés en venir? ¿Por qué no lo has pospuesto? Te hubieras ahorrado todos esos problemas con tus padres-
Tiene razón, pero no puede ser que él, de entre todas las personas, todavía no haya captado el mensaje de mis ganas de ir, de mis reacciones cuando está cerca, de mis celos hacia Priya… La razón es evidente. ¿Cómo demonios es posible que no la esté viendo?
- Una niñita tan buena como tú…
- Porque…
Las palabras no salen, mi corazón se acelera, siento que mis mejillas arden cada vez más fuerte y como se extiende a todas las partes de mi cuerpo.
No soy capaz a decírselo, mucho menos puedo concentrarme en articular algo con sus ojos escudriñándome a conciencia, y él está tan tranquilo, me siento tan malditamente intimidada, todo mi cuerpo reacciona con nervios cuando me mira y ahora que se acerca la hora de la verdad no sé si quiera si puedo controlarme para decir algo sin tartamudear.
Tengo tanto calor.
- ¿Qué te ocurre?- dice, divertido. –No te habrás enamorado, ¿verdad?
…
Mi cabeza hace clic en ese momento, todo mi cuerpo se siente enfadado ante su burla por mis sentimientos. Me siento impotente, ¿cómo es posible que esté bromeando con eso cuando todo en mí está gritando que es cierto? ¿Cómo puede reírse de mí cuando se nota a millones de quilómetros lo que siento por él?
No puede ser.
- A ver, podría ser totalmente plausible- continúa, completamente metido en la broma para nada graciosa. –Solo tienes que mirarme, por dios, soy completamente un semental. Cualquiera lo haría- se ríe. –Te entiendo, solo mírame.
Frunzo el ceño y giro mi cuerpo, todavía sentada, hacia él.
Alza una ceja. Todo su rostro, de todas maneras, alude a una diversión inquebrantable que le define normalmente. Me irrita. Me siento completamente atacada en estos momentos. ¿A caso es un problema que lo sienta?
- No tienes que ponerte así, niñita, solo tienes que…
Y me enfado al oírle llamarme de esa forma mientras se burla, clavo mis manos en su nuca y tiro de él, hacía mí, hacía mis labios y le beso para callarle de una maldita vez, le beso antes de que continúe hablando.
Todo él permanece tenso y toda yo me guió por impulsos, mis manos tiran más de él para tenerle más cerca, más pero que más cerca, mis labios se mueven ante los suyos que aún permanecen quietos, hasta que lo siento, sus manos se clavan en mis caderas y sus labios me corresponden al beso desesperado que le estoy dando.
Y solo continuamos, nuestro beso se vuelve más apasionado, más desesperado, más desenfrenado. Nuestros labios conectan y nuestras lenguas se enlazan, nos enzarzamos dejándonos llevar ambos por los impulsos del otro y nos acercamos más. Mis piernas rozan con las suyas, sus manos aprietan mis caderas, instándome a rodearle levemente y tira de mí hacia sus rodillas, donde me siento para intensificar más el beso, al menos si es posible.
Nuestras bocas se encuentran y nos apegamos cada vez mucho más.
Se siente tan bien, sus labios contra los míos, su lengua experta que me aturde en ciertas ocasiones, me siento tan, pero tan bien ahora entre sus brazos, al notar la forma en la que me corresponde, la desesperación que me recorre. Sus labios me muerden los labios, su lengua viene una vez más a juntarse con la mía, mis brazos le rodean el cuello y simplemente estoy en una nube de felicidad.
Mi cuerpo tiembla.
Nos separamos lentamente, respirando ambos muy agitados, permanezco con los ojos cerrados, a centímetros de su rostro, intentando calmarme, intentando no despertarme si es un sueño. Siento su mano izquierda acariciar un mechón de mi cabello y abro los ojos, tímidamente.
- Eh… wow- me dice, completamente divertido con aquella sonrisa irritante.
No sé que decir, pero frunzó el ceño.
- ¿Qué es tan divertido?
- Nada, nada, tranquila niñita, solo… wow- sonríe y se inclina una vez más para besarme, pero aparto el rostro, provocando que clave sus labios sobre mi mejilla.
El contacto me eriza la piel, me hace sentir un hormigueo en el rostro, en la zona donde sus labios hacen contacto.
- Me irritas- le digo, obligándome a no perder ante él.
- Um…- dice, contra la piel de mis mejillas, guiando su mano izquierda, aun enredada en mi cabello, a mi mentón, girándolo para que lo miré de nuevo, nuestros labios se rozan, nuestras respiraciones se mezclan. –Demúestramelo-
Y une nuestros labios, una vez más, me derrito ante su boca, me derrito ante él, me gana, me explota el cuerpo bajo su toque, su beso es más suave, pero aun tiene la pasión que lo categoriza, es delicado, suave, dulce, casi embaucador y me dejo llevar por él una vez más.
Desde luego no sé como tomarme esta situación, pero no puedo pensar con claridad cuando sus labios me devoran por completo.
Nuestros labios se separan.
- Mm…- murmura contra mis labios.
- ¿Y ahora qué?- pregunto, completamente temblando aún.
- Podemos quedarnos aquí o reunirnos discretamente con los demás en el gimnasio, pero nada nos dice que debamos escuchar lo que dicen.
Vuelve a mis labios una vez más, pero me aparto ligeramente.
Si vuelve a besarme una vez más, yo no voy a saber pensar ni decir absolutamente nada, ejerce un hechizo en mí que me impide pensar con claridad, todo mi cuerpo le pertenece, mis sentimientos son tan grandes que no puedo controlarme.
Me vuelve completamente loca, una idiota.
- Me refiero a… esto.
Castiel sonríe, la picardía se lee por todo su rostro, casi devorando el autocontrol que tan duramente estoy intentando mantener. Maldita sea, este chico sabe perfectamente como entumecer mi cerebro y mis movimientos.
- Bueno, obviamente estamos juntos.
- ¿Obviamente?
- Sabía de lejos que estabas interesada en mí, desde el principio, se te notaba a quilómetros, a diferencia de ti, sé disimular mejor y bueno, simplemente estaba esperando a que te volvieras loca.
Frunzoel ceño.
- ¿Te burlas de mí? Estabas jodidamente confundido cuando te besé.
- Me hacía el interesante.
- Me irritas- bufo.
- Demuéstralo.
Clavo mis labios contra los suyos una vez más, todo su cuerpo reacciona, tensando sus manos sobre mi cuerpo, hipnotizando mis movimientos y guiando el beso, una vez más estoy perdiendo la cordura, el control sobre mi misma, solo pienso en esto, en él, en su tacto, en sus labios…
En él.
Me parece que nos vamos a perder esa reunión… pero… ¿qué importa?








