Bueno, por fin llegó tu turno. Lamento haber tardado, se me da muy bien escribir sobre Nath y Castiel, pero no tan bien sobre Rayan y mi segunda petición era sobre él, y además sexual, asi que me demoré mucho.
Lo lamento, pero ya estoy aquí.
Espero que te guste el shot, aquí te lo dejo @wife-of-varian
PD: Si te sirve de consuelo, yo también extraño a Kentin, Armin y Lysandro. Incluso al Castiel y al Nath del instituto, de hecho estuve viendo cosas de ellos cuando escribí esto. Uf, los amo tanto.
PD2: Esto sucede después del episodio 40, justo cuando se despiertan y Armin va por comida. Espero que sea de tu agrado.
.....
Tirada sobre la cama, mis ojos cayeron en la figura desnuda de Armin, quien, para ocultar su desnudez y bajar hasta la cocina, optó por deslizar un chándal sin siquiera avergonzarse por mi mirada fija en toda su fisiología, mientras continuaba murmurando no sé qué de un apocalipsis zombie y el hecho de que estábamos sin provisiones.
Cuando me dejó allí, en su habitación, me puse boca arriba, estirando mis brazos sobre su enorme cama, mientras miraba al techo, completamente consciente de lo que había pasado la noche anterior.
Nuestra primera vez juntos. Mi primera vez.
Mientras mis ojos se clavaban en el techo, los pensamientos no paraban de embargarme, corrían por mi mente todas las caricias de Armin, sus labios sobre los míos y él encima de mí, mientras nos fundíamos el uno contra el otro. ¡Lo habíamos hecho! Y créeme, había sido la cosa más maravillosa del mundo.
Sofoqué un grito mientras tapaba mi rostro, estaba tan emocionada, me sentía como una idiota, pero estaba tan feliz.
Había sido tan… maravilloso.
La sonrisa no se me iba del rostro, además de eso, sentía como la emoción me inundaba, mi cuerpo se sentía feliz, mi cabeza solo giraba entorno a él, una y otra vez, Armin había sido tan dulce e increíble que dolía en mi corazón.
Cuando regresó, traía un montón de cosas con él: paquetes de galletas, bolsas de patatas, un paquete de napolitanas y croissants, una botella de agua y otra de zumo y, por ultimo unos sandwiches empaquetados de jamón y queso.
- Y aquí traigo el manjar de los dioses. El desayuno de los campeones.
Sonreí, y él me devolvió la sonrisa, la comida toda se colocó en su escritorio, tirándose en la cama, a mi lado, manteniendo su brazo como soporte y sonriéndome tranquilamente, me giré para estar de frente a él y nos observamos.
- ¿Y qué me has traído que vayas a darme ahora mismo?
- Pensaba empezar por algo como esto-
Armin se inclinó sobre mis labios y llevé mis manos a sus hombros desnudos, acariciando suavemente esa zona, mientras nuestros labios conectaban y nuestras lenguas se entrelazaban, entre nuestro beso, gruñó suavemente y se alejó levemente de mí.
- Vamos a comernos algo para reponer fuerzas, después, esta mañana y esta tarde, voy a ser todo tuyo, para hacer lo que quieras.
Inclinándose hacia el otro lado, me permitió vislumbrar su figura, con sus músculos tensándose mientras recogía sus napolitanas y me pasaba el envase para que lo cogiera entre mis dedos, mientras me permitía abrir la caja yo misma y servirme primero.
Recogí una de ellas y le pasé la caja, tranquilamente, mientras me llevaba el dulce a la boca, sonreí mientras masticaba y le mire a los ojos.
- ¿Podemos hacer lo que quiera? ¿En serio?- pregunté. –¿Incluso ir a la playa o salir al jardín?
Masticó un bocado antes de responderme, y sonrió casi burlándose de mí, sus ojos se abrieron en diversión y presionó uno de sus dedos contra mi estómago, por encima de las mantas.
- Estás completamente loca si piensas que vas a sacarme de casa aunque te veas tan terriblemente sexy envuelta entre mis mantas.
Una sonrisa divertida salió de mis labios y mastiqué un nuevo bocado de mi napolitana, mirándole fijamente, apartando pequeñas migajas de mis labios con los dedos, e incluso así, sintiéndome de esa forma, sexy, simplemente sexy porque así me hacía sentir él. Hermosa.
- No tanto como tú en ese chándal tan lindo…
- ¿Y no te gusta lo que llevo debajo?- preguntó, masticando otro bocado de su napolitana, acercando aun más su boca hacia mí, dejando un montón de migas en la comisura de su boca, en su barbilla y en sus mejillas, solo a centímetros de mis labios.
Recordé que bajo el pantalón gris de chandal, que por cierto, le sentaba a las mil maravillas, no había nada, ni bóxers, ni nada, solo el chándal gris, Armin nunca dejaba de sorprenderme, siempre era directo, juguetón, no se andaba por las ramas siempre lo soltaba sin miedo, sin pena y a mí siempre me hacía reaccionar.
Desde el principio hasta el final, en nuestro beso, pasando sus brazos y su consola por detrás de mi cuello, el sonido del game over, la forma en la que jugueteaba con mi cabello o cuando sus dedos pinchaban sobre mis costillas, la forma en la que sus manos recorrían mi piel o como tiraba de mí hacia él.
Sonreí.
- Me encanta, por supuesto, aunque no me siento en igual de condiciones.
- Ey, tienes una manta cubriendote, al menos tienes más que yo cuando juego a Brawl Stars en supervivencia y me materializan cerca de cuatro Bulls y dos cajas.
Me reí ante su referencia y le sentí inclinándose hacia mí una vez más, sus labios se acercaron cada vez más, mucho más, casi rozando a los míos, sin embargo, antes de que lo hiciera, coloqué mi mano sobre sus labios, provocandole una risilla divertida.
- ¿Fhue?- me preguntó.
Impidiendo que pudiese pronunciar un “¿qué?” decente, deslicé mis manos desde sus labios hasta sus mejillas.
- Primero vamos a quitarte esas migas, señor sexy y luego, vamos a ponernos en igualdad de condiciones, es un juego injusto para mí si estás tan…- guié mis ojos hacia abajo y sonreí. –Tapado.
- Uh, y tienes razón- una sonrisa pícara le inundaba la cara. -Ya que no trajiste la consola que te regalé tuvimos que buscar una actividad diferente y… como hoy sigues sin tenerla… quizás deberíamos retomar la actividad, ya sabes, por hacer algo en esta mañana, temprano, donde tú decidiste despertarme y eso incluye…
- Exacto, pantalones fuera.
Sus ojos me comieron de arriba abajo y se deslizó encima de mí, dejando que sus labios se acercaran a los míos, mis manos recorrían cada zona donde había migajas, para que nos pudiéramos besar todavía más profundo, más intenso.
Las napolitanas descansaban sobre la cama, mientras nuestras manos bailaban sobre nuestros cuerpos, de repente, entre nuestros besos, las manos de Armin me abandonaron y comenzó a tironear de su pantalón, mientras que yo le ayudaba a retirárselo lo máximo que podíamos, mientras nos besábamos con intensidad.
Nos separamos jadeantes, dejando un hilillo de saliva y mis mejillas coloradas. Sus manos se apresuraron a quitarse el pantalón de chándal y una vez que lo consiguió se inclinó, desesperadamente hacia mí, besándome más intensamente, mientras apartaba las sábanas de su camino y una de sus manos corría desde mi cuello hasta mis muslos para correr hasta mi trasero y levantarme más cerca de él.
- Hm… ayer desbloqueé un nuevo objetivo y hoy creo que podríamos desbloquear como tres o cuatro.
- ¿Tres o cuatro?- pregunté, mientras frotaba mi nariz con la suya, haciéndole espacio entre mis piernas, un espacio que fue bien recibido por él, por cierto. – Le veo muy confiado, señorito friki sexy. ¿Está seguro de que puede con la misión?
- Oh, ¿a caso sabes a quién estás retando? Si empiezas un juego ten seguro que iré a ganar y a por él sin dudar ni un instante, pequeña provocadora.
Mis ojos brillaron en diversión y alcé una ceja.
- Entonces, ¿eso que escucho son largas o es un sí?
- OH, ¡vas a enterarte de lo que es bueno!
Y créeme. Lo hice y fue increíble. Él lo es.










