Nota para mÃ
seen from South Africa
seen from United States
seen from United States
seen from Türkiye
seen from United States

seen from Singapore
seen from United States
seen from United States
seen from United Kingdom

seen from United Kingdom

seen from Spain

seen from Türkiye

seen from United States
seen from South Africa
seen from India

seen from Mexico
seen from Netherlands

seen from United States
seen from South Africa
seen from China
Nota para mÃ

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
Quiéreme tantito. Yo te querré más
Cake
La Mujer de Agua y el Héroe Bohemio
Porque toda historia tiene dos partes, dos versiones. Esta, es solo la versión desde el otro lado del ojo del huracán, como desahogo, sin esperanza de que la veas, de que entiendas o comprendas. Lo re escribà hace unos dÃas y quizás, sea hora de darle vida.
Sujeta a cambios y modificaciones, según lo vaya viendo y leyendo, a medida que pasen los dÃas o cambien los recuerdos.Â
Escribo para mi, más que para ti. Porque tu pasado, ahora es parte del mio, porque mi presente, tiene que ver en cierta forma con el tuyo.Â
PD: La historia original no es de mi autoria, es de él, quien es capaz de escribir unos hermosos versos sin siquiera esforzarse. Quien me hace sentir, sin siquiera tocarme.
------
Érase una vez…
En el principio de la oscuridad, justo después de que los dÃas de luz desaparecieran, existió una pequeña isla rodeada de arrecifes corales, los peces y grandes habitantes marinos rodeaban la pequeña tierra, protegiéndola de piratas o destellos de maldad, mientras que sus habitantes, acostumbrados a la falta de luz contaban con la habilidad de dominar la magia de los mares, de aquel lÃquido vital e importante para la subsistencia de su pequeña isla. Aquà nunca hubo tristeza, ningún ser maligno llego a dominar o apagar los destellos del sol, simplemente, como consecuencia de la planeación del mundo, la luz desapareció.
Hasta que un dÃa, la luz volvió. Con ello, los grandes monstruos marinos desaparecieron, los arrecifes se fueron adelgazando hasta lentamente desaparecer, pronto, la gran defensa de la pequeña isla se redujo a las habilidades de sus habitantes con el agua; nadie entendió como podÃan existir largos periodos de luz y oscuridad, apareciendo y desapareciendo a su antojo sin maldición alguna.
Junto con el regreso de la luz, varios barcos llegaron, trayendo consigo una pequeña familia cuyos conocimientos se reducÃan al poder de sus alas. Eran únicos en la isla, nadie – ni siquiera ellos – sabÃan cómo aquellas extremidades extras habÃan salido de su espalda, siendo capaces de esconderlas ante ojos egoÃstas y maliciosos. Juntos aprendieron a convivir con los seres de agua, adquiriendo con facilidad la misma habilidad para dominar aquel precioso lÃquido vital, como si de nacimiento lo hubieran conocido. No hay mucho que se pueda contar sobre ellos, eran idealistas, versátiles aunque de mentalidad poco maleable, sus sueños consistÃan en dominar el mundo, conocerlo por completo hasta encontrar una estación donde quedarse para establecer su hogar. Entre ellos, existÃa una mujer cuyas alas eran color azul celeste, las mismas que cambiaban dependiendo de su estado anÃmico.
Una mañana, salió camino a conocer los alrededores de la isla. Respirando el aire fresco y frio que desde su interior anhelaba – aunque era dueña de los cielos y el arte del agua habÃa aprendido a dominar, la fe en el amor en su interior habÃa desaparecido, pues en el puerto anterior, un loco bohemio le habÃa robado el corazón sin siquiera poder decirle adiós; desde entonces su habilidad en el amar, habÃa desaparecido, quedando solo estragos de lo que en un momento habÃa sido – observo a lo lejos un joven muchacho de facciones finas y manos delicadas, cuya cabellera castaña dejaba  al aire libre su rostro acorazonado.
De repente, un fuerte deseo de protección corrió por las venas de la mujer, sintiendo aquellos que hacÃa mucho creyó inexistente. Su corazón. No sabÃa cómo con una simple mirada y sin siquiera tocarla, su piel y cuerpo habÃan reaccionado, haciéndola sentir nuevamente viva. Sus alas, las mismas que estaban un poco rotas y dañadas para ese momento, recobraron vida, dando un pequeño esplendor a su alrededor. Era la fe, la esperanza. Era magia. Era amor.
El muchacho se presentó como un Héroe Bohemio, sin saber que en un futuro, se convertirÃa en ello. Cabe destacar que desde aquel encuentro, la chispa entre ambos se hizo cada vez más fuerte. Los sueños de la mujer de agua recobraban la fuerza que desde un comienzo habÃa tenido, su mentalidad se hizo un poco más flexible en cuanto supo de la maldición que rodeaba aquel héroe bohemio, porque aunque él no lo supiera, habÃa llegado justo en el momento exacto antes de que sus alas perdieran la fuerza y su interior se secara por completo ante la ausencia de su corazón, pronto el color de sus alas paso de azul celeste a blanco hielo, sus heridas habÃan sanado y la luz a ellas habÃan llegado.
Pasó el tiempo. Cuando de repente, la luz de los ojos del joven muchacho se apagó. Ya no era el mismo, ni siquiera la luz de las alas que una vez habÃa curado, traÃan de vuelta la magia que tenÃa en su mirar. La mujer del agua en su afán por ayudarlo, empezó a descuidar su ser, investigo y averiguo con todas las curanderas de la aldea, voló a otros terrenos con el fin de encontrar una solución para el mal que aquejaba a la persona que ahora amaba, pero ningún remedio daba resultado. Esta, si es una historia de amor. Porque todas las letras que alguna vez alguien pueda escribir, hablarán en algún momento de amor. Es imposible desprender la vida misma de la magia que produce el sentimiento, la misma que ahora para la mujer de agua estaba desapareciendo.
La mujer aprendió nuevas habilidades, un poco de comedia, algo de clarividencia, un poco de magia, hasta algo de medicina, pero la oscuridad empezaba a enredar desde los pies hasta el cuerpo del muchacho, cada vez era más difÃcil respirar y volar juntos. Aunque intento ayudarlo a fabricar un par de alas que se amoldaran a sus capacidades, la independencia del muchacho le impedÃa si quiera tocar una pequeña parte de las nuevas extremidades que intentaba terminar, usando el material equivocado, de la manera equivocada. Intentaron varios vuelos juntos, quedando siempre él atrás. Procuro caminar a su lado, pero la derrota en el héroe se hacÃa más presente, como si la agilidad de la muchacha en cierto punto del camino le incomodará…
La mujer del agua se estaba apagando. Sus alas, después de haber sido de color blanco hielo, empezaban a tornarse azul Ãndigo, sus plumas estaban rotas y fracturadas, mientras que su cuerpo se hacÃa cada vez más pesado para volar. Intentando ayudar al muchacho, se le habÃa olvidado ayudarse a sà misma, volviendo a secar el nuevo corazón que ahora habitaba en su interior – porque gracias a él, un nuevo corazón habÃa empezado a latir – ya no le quedaba nada más para darle, salvo la poca esperanza de vida que le quedaba y lo habrÃa hecho, de no haber sido porque él, sin previo aviso habÃa decidido marcharse.
La mujer, cuyas alas parecÃan rotas en ese momento, corrió con desesperación al peñasco más alto para poder observar como el gran amor de su vida se marchaba dejándola atrás. Inerte, pareciendo sin vida, se negó a decir adiós mientras que en las profundas aguas el muchacho se embarcaba. Fue entonces, cuando a lo lejos pudo divisar un huracán, las nubes a su alrededor se tornaron negras y como una ráfaga de recuerdos, la maldición apareció en su mente.
Intentando darle vida a sus pequeñas y acabadas alas, emprendió vuelo nuevamente, sabiendo que en el intento, sus sueños y deseos de volar podrÃan quedar. Subiendo y bajando por los aires, cayó al agua para después apoyarse en los escombros de los arrecifes tomando vuelo nuevamente. Grito con desesperación el nombre de su héroe bohemio, viendo como este se metÃa cada vez más en el ojo del huracán, intentando no perder la fe en volverlo a ver, porque al final de cuentas, con fe, venia la esperanza ¿No?
Entonces, observo como desde una de las pequeñas aperturas del huracán, el corazón del héroe caÃa al agua. Corriendo y apenas volando, con las pocas fuerzas que le quedaban, la mujer logro atrapar aquel estropeado corazón, hasta colocarlo junto al suyo. Sin perder la esperanza, continuo gritando su nombre, en espera de que en algún momento, en medio del caos y de la oscuridad, se diera cuenta de que ella, aún estaba ahÃ, esperando por si en algún momento querÃa volver a caminar a su lado, pues no le importaba dejar de volar con tal de seguir su ritmo, su paso…
Porque, asà eran estas cosas del amor, ¿no?